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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 160

Ignacio soltó una carcajada y fijó la vista en Lucía Méndez.

—Señorita Méndez, ¿qué sabe hacer?

Al ser el centro de atención tan de repente, Lucía se puso firme.

—Señor Casal, aprendo rápido.

—¿Y sabes de qué se trata el trabajo para estar dispuesta a aprender? —A Ignacio le dio risa su ingenuidad.

Lucía jugueteó nerviosa con los dedos de las manos.

—Mientras me paguen, haré lo que sea necesario...

No le quedaban más opciones. Su novio, Santiago Vera, le debía más de medio millón al señor Casal.

Como él estaba preparándose para una maestría, no le quedó más remedio que trabajar para pagar su deuda.

Aún recordaba cómo Santiago se había arrodillado frente a ella, llorando a mares y suplicándole que lo ayudara, prometiendo casarse con ella en cuanto terminara sus estudios y amarla para siempre.

Por Santiago, estaba dispuesta a soportar cualquier cosa.

Ignacio la miró con cierta pena.

—Recuerde que lo hace por voluntad propia. Yo no la estoy obligando.

—Lo sé.

Ignacio hizo una seña para llamar al gerente.

—Llévala para que se vaya familiarizando.

Cuando Lucía salió, Ignacio encendió un cigarrillo y dijo con tono indiferente:

—En Altamira me encuentro con ingenuas así todos los días.

Rodrigo enarcó una ceja.

—¿Cuál es la historia de esta chica?

Lucía no era ninguna belleza despampanante, pero tenía un encanto y una apariencia que no pasaban desapercibidos.

—Está completamente cegada de amor. Su novio perdió más de medio millón en mi negocio y la entregó como pago. No tengo idea de qué mentiras le contó, pero ella vino solita a suplicarme.

Felisa frunció el ceño. Al instante, recordó a la chica de la vez pasada que se había ofrecido para salvar a su abuela enferma.

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