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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 161

“Falleció hace tiempo”, respondió Yahir con tono neutro.

Felisa levantó la mirada, sorprendida, sin entender cómo lo sabía.

Años atrás, el doctor Claudio Quintana había curado a su abuelo y luego se retiró a Monte Serena. Su abuelo, tras estar al borde de la muerte, vio la vida de otra manera y se empeñó en aprender medicina. Rogándole e insistiendo hasta el cansancio, logró conmover al viejo maestro, quien hizo una excepción y lo tomó como aprendiz.

Cuando el maestro falleció, fueron ella y su abuelo quienes organizaron el funeral para darle el último adiós.

Rodrigo Vega suspiró con lástima. “Parece que la anciana de la familia no tiene salvación”.

Si ese legendario médico siguiera vivo, probablemente ya tendría más de cien años.

Con razón no había noticias suyas desde hacía tanto tiempo.

En el camino de regreso, Felisa seguía pensando en lo que Yahir había dicho.

“Enzo, ¿cómo supiste que el doctor había fallecido?”.

Esa noticia nunca se había hecho pública.

“Lo escuché por ahí”, respondió Yahir de forma ambigua. Sus ojos brillantes y oscuros se clavaron en ella, profundos como un abismo insondable.

Felisa quiso preguntarle a quién se lo había escuchado.

Pero luego pensó que, como el maestro ya descansaba en paz, no tenía sentido indagar más.

La mirada de Yahir se suavizó. “¿Ya empacaste tus cosas?”, preguntó en voz baja.

“Estoy en eso”.

“Pasaré por ti pasado mañana”.

Al día siguiente.

Felisa fue a la sede de Vitti.

“Felisa, ¿por qué no me avisaste que venías?”.

Elena Valdés estaba en una reunión urgente matutina y, al enterarse de que ella estaba ahí, aceleró el final de la junta.

“Fue una decisión de último momento. Como no tengo mucho que hacer esta mañana, no me importó esperar un rato”, respondió Felisa con una sonrisa.

Elena sonrió. “¿Quieres un café?”.

“Claro, acepto uno, gracias”.

Le preparó un latte y lo puso frente a ella.

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