Felisa le sirvió un poco de agua a Elena, y la escuchó continuar.
—Se trata de buscar a la embajadora de la joyería para el país. Conozco a una actriz cuyo estilo y perfil creo que serían ideales. Quería recomendártela.
La verdad era que Felisa no había pensado mucho en eso todavía.
Había oído el rumor de que la embajadora anterior de Vitti había estado envuelta en un escándalo y habían roto el contrato.
—¿Tienes el portafolio de ella?
Elena tecleó un poco en su celular.
—Ya te lo envié.
Felisa abrió el archivo y le dio un vistazo rápido. Era una de las actrices jóvenes más populares del momento. Tenía un rostro impecable y una imagen muy pura. Además, acababa de ganar el Premio Cristal a Mejor Actriz por su última serie, por lo que su carrera estaba en el punto más alto.
Manteniendo una expresión neutral, Felisa sondeó.
—¿Parece que te agrada mucho, Elena?
Elena curvó los labios en una sonrisa.
—Una vez me la topé yendo al trabajo y la vi ayudando a una viejita a cruzar la calle. Pensé que debía ser una buena persona. Para representar a Vitti, necesitamos a alguien con una imagen buena y pura, que no arrastre escándalos. He revisado su vida personal; desde que entró a la industria del entretenimiento no ha estado involucrada en ningún chisme, está soltera y tiene una vida muy disciplinada.
Ah, conque era eso.
—Tiene un perfil muy interesante. Lo tendré en cuenta.
—Me parece bien.
Lo que Felisa no se esperaba era que, antes siquiera de contactarla, terminaría topándose con la tan aclamada y dulce Vanessa Rojas en el Club Altamira.
Esa tarde, después de salir del trabajo, recibió una llamada de Yahir pidiéndole que fuera al Club Altamira para encontrarse con él.
Apenas había estacionado su auto y doblado la esquina, cuando alcanzó a escuchar unas voces.
—¿Lucía Méndez? Deberías mirarte al espejo y ubicarte. Con esa cara, ¿crees que estás a la altura para competir conmigo por Ignacio Casal?
—Vanessa Rojas, te lo juro... fue... fue el señor Casal quien me pidió que viniera.
—¿Y solo porque te llamó, vienes corriendo? ¡Eres una cualquiera! ¡No creas que porque Ignacio te ayudó una vez ya tienes derecho a seducirlo!

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