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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 154

Felisa le acarició el cabello con cariño.

—Sebas, ve a la escuela como un niño bueno. El fin de semana volveré a verte y te compraré esa colección entera de Transformers.

—¿De verdad? —Los ojos de Sebastián brillaron de emoción.

—Sí, yo nunca te miento. Trato hecho. —Ella extendió el dedo meñique y lo entrelazó con el de él. Los niños siempre eran fáciles de convencer si les dabas lo que querían.

Sebastián, finalmente dócil, siguió a Lorena rumbo al kínder.

Ya en el auto.

Lorena le advirtió:

—Sebas, de ahora en adelante debes alejarte de tu hermana. En el futuro, será tu rival por la herencia de la empresa.

—¡Pues que se quede con todo! ¡Cualquier cosa que le guste a mi hermana, se la regalo!

—Sebastián Valenzuela, si la empresa queda en sus manos, tú te quedarás sin un peso en la calle. ¿Entiendes lo que significa estar en la ruina?

—Pero si mi hermana es hermosa, parece un hada. Y las hadas nunca me dejarían en la calle. Mamá, si sigues intentando pelearme con mi hada, ¡le diré a papá que te castigue!

A Lorena se le hizo un nudo en la garganta y casi sintió que le daba un infarto.

¿Qué tipo de hijo había criado?

Solo podía repetir en su cabeza: "Es mío, es mío... yo lo di a luz..."

Justo en ese momento, recibió una llamada de la señora Arana.

—¡Señorita Felisa! Sobre el asunto que me pidió que presionara hace unos días... los responsables ya han sido capturados. ¿Vio el anuncio en internet?

Felisa abrió Twitter y, en efecto, encontró un comunicado oficial publicado veinte minutos atrás.

"¡Comunicado de última hora! Gracias a las precisas descripciones del público, la policía actuó con rapidez. Los implicados han sido detenidos y el caso está cerrado."

—Acabo de verlo. Gracias por avisarme, señora Arana. Un día de estos la invito a comer.

—Claro, me parece perfecto. ¡Y no olvide traer al señor Hernández!

Felisa sonrió, intercambió algunas palabras más y colgó. Luego, contactó a Adriana Castro.

—¿Ya viste las noticias?

—¿Qué noticias?

La voz de Adriana sonaba ronca, era evidente que acababa de despertarse.

—Entra a revisar ahora mismo.

Hubo un ruido sordo por unos segundos, y después se escuchó la voz emocionada de Adriana.

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