Luz clavaba su mirada en Candela, siendo incapaz de asimilar la impactante noticia por un largo tiempo. Arlet, esa bastarda, ¿cómo podría ser hija de la familia Sandell? ¿Cómo podría ser ella...?
"¿Por qué me lo tuviste que decir?"
¿Por qué debía decírselo? Claro que alguien le había pedido que lo dijera. Cuando Candela descubrió la identidad de Arlet, casi se le aflojan las piernas del susto.
Pensaba que Arlet la había llamado para vengarse de todas las veces que la había molestado, estaba temerosa, pero no esperaba que le propusiera ese trato. Arlet le pidió que le dejara escapar ese secreto a Luz sin querer, y todos sus conflictos quedarían resueltos. No había ni que pensarlo. En cuanto a por qué Arlet querría hacer eso o cuál sería su propósito, ¡Candela no tenía idea!
Candela se encogió de hombros y dijo: "Tengo asuntos pendientes con Arlet, y desde que supe quién es realmente, me ha estado molestando. Llevo rato guardándome esto, necesitaba desahogarme con alguien. Ah, y ni se diga, tu relación con Arlet parece estar peor que la mía."
Luz apretó los dientes llenándose cada vez más de furia. Esa mujer definitivamente lo hacía a propósito. Cuando ella era la hija mayor de los Monroy, se arrastraba a su alrededor, mendigando atención como un perro faldero. En aquel momento, usaba esa información intencionalmente para disgustarla. Quería verla asustada y temerosa. ¡Qué siguiera soñando!
"Descuida, mi relación con Arlet está muy bien."
Justo cuando terminó de hablar, se oyeron exclamaciones de sorpresa a su alrededor.
"¡Dios mío!"
David, quien acababa de solucionar una discusión con un beso, de repente sintió un mareo, y pronto escuchó las exclamaciones de la gente a su alrededor.
"Ramírez, estás sangrando por la nariz y los oídos."
David se tocó la nariz y sintió la pegajosa sangre en su mano. Al ver la sangre, su cuerpo se debilitó y cayó al suelo. El lugar se sumió en el caos. Luz observó a David caer y su corazón comenzó a temblar. No sería a causa de esa droga... Ese pensamiento apenas surgió y rápidamente fue descartado. Imposible, absolutamente imposible. Lo que ella había usado era una dosis muy ligera, sin la cantidad suficiente, no debería suceder eso.
Él debía haber contraído alguna otra enfermedad para estar así. Lo que le estaba sucediendo en aquel momento, definitivamente no tenía nada que ver con ella. Luz se convencía a sí misma de eso.



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