En pocos días, Arlet había gastado casi todo el dinero que tenía en mano, y eso que ya estaba contando con la caída estrepitosa de Grupo Monroy. Arlet no podía dejar de lamentarse, el mercado de capitales realmente era una bestia devoradora de oro. Invertía miles de millones tras miles de millones, sin causar la menor onda en la superficie. Pronto, su bolsillo estaría más limpio que su propio rostro. Había subestimado al Grupo Monroy y su bolsillo ya no podía sostener la presión. Mientras observaba la tendencia del mercado, de reojo, Arlet notó que las acciones de una empresa comenzaban a subir. Aunque parecía un leve incremento, algo le decía que...
Inmediatamente comenzó a buscar noticias nacionales e internacionales, y entre un mar de información, encontró una noticia sobre la adquisición de Innovaciones Angelicales por parte de TechNorth. Esa noticia había sido reportada de manera casi burlona y desapercibida en un sitio web muy pequeño e insignificante. Nadie le había prestado atención. Arlet pasó toda la noche analizando, sin pegar un ojo. Cuando el primer rayo de sol atravesó la ventana y cayó sobre su escritorio, Arlet suspiró profundamente y, estirándose, abrió los brazos. Su intuición le decía que esas acciones se iban a recuperar. Pero, siendo alguien que había entrado a ese mundo a mitad de camino, sin tener información precisa, naturalmente no podía garantizar su éxito con certeza. No recordaba nada sobre esa información en las memorias de su vida pasada.
Si le preguntaban por qué le importaban tanto esas acciones, la razón era simple: había gastado mil millones en ellas anteriormente.
Arlet tomó su celular, siendo en aquel momento las seis y treinta de la mañana. Después de la apertura del mercado, las acciones de Innovaciones Angelicales, que el día anterior no habían mostrado gran cosa, empezaron a subir continuamente, y con una tendencia loca a subir, logrando ocupar el centro de atención, convirtiéndose en la estrella del día. En el mercado, había dos acciones que realmente destacaban. Las acciones representadas por el Grupo Monroy, que seguían cayendo y cayendo, hasta tocar el límite más bajo y las acciones representadas por Innovaciones Angelicales, que seguían subiendo y subiendo, hasta tocar el límite más alto. ¡Sus mil millones habían revivido! No pasaría mucho tiempo antes de que ese mil millones se convirtiera en tres mil millones, cuatro mil millones, o incluso más.
Mientras Arlet iba de menos a más, la familia Monroy no la estaba pasando bien. Con tantos periodistas y medios fuera, Diego no podía salir de casa, ni tenía cara para ver a nadie, solo podía quedarse en casa.
"Presidente Monroy, las acciones de Mateo y los demás ya se han vendido."
"¿Quién es el comprador?" Preguntó Diego.
"Ya hemos enviado gente a investigar, pero por el momento no hemos descubierto a qué compañía pertenecen." Martín dijo gravemente.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Karma