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El Karma romance Capítulo 240

Oliver sintió la fuerza del dueño de la mano sobre su hombro, comprendiendo claramente la diferencia entre ellos, pues definitivamente no era rival para su oponente.

Eran ocho contra dos, y Arlet era una chica, por lo que enfrentarlos solo significaba recibir una paliza.

En ese momento, solo podía esperar que algún ciudadano compasivo llamara a la policía para lidiar con esos matones.

Arlet, con una expresión tranquila, tomó un taco del plato, comiéndolo lentamente sin preocuparse por la provocación de los otros, prácticamente ignorándolos como si fueran aire.

Comiendo y bebiendo sin preocupaciones, incluso invitó a Oliver a probar mientras le decía: "Oliver, este taco está muy bien hecho, deberías probarlo."

Oliver miró el taco frente a él y luego a la banda que los rodeaba con miradas amenazantes, finalmente tomó el taco con rigidez, queriendo decir algo, pero al ver la compostura de Arlet, al final se contuvo y no dijo nada.

Dante, al ver cómo los dos los ignoraban completamente, perdió la sonrisa y una tormenta pareció formarse en sus ojos, un claro presagio de la ira que estaba a punto de desatarse. De repente, con un gesto brusco de su mano, los platos sobre la mesa fueron barridos al suelo.

“¡Maldita sea, ¿me estás viendo invisible?! Te haré comer,” gritó Dante mientras pisoteaba furioso los tacos en el suelo, con el rostro distorsionado de furia, como si no estuviera aplastando comida, sino a Arlet. Ella, tomando una servilleta de otra mesa, se limpió la boca y miró la comida aplastada con una expresión de lástima y desprecio, mientras comentaba: “Qué desperdicio de comida tan deliciosa, arruinada por animales.”

“¿A quién diablos estás llamando animal?! Estás buscando problemas.” Dante la fulminó con la mirada, listo para atacar en cualquier momento.

Oliver se quedó paralizado, asustado por la mirada amenazante de Dante, pero se armó de valor y preguntó: “Amigo, ¿qué es exactamente lo que quieres?”

Dante lanzó una mirada despectiva hacia Oliver y fijó su vista en Arlet mientras respondía: “Nada más que pedirle a la señorita un poco de ayuda para una emergencia. Como viejos amigos, ahora que te has enriquecido, deberías apoyar a aquellos que conoces y que están pasándola mal, ¿no crees?”

Su actitud fría dejó atónitos a Dante y sus hombres.

Dante la miró incrédulo y pronto una burla apareció en su rostro cuando dijo: “Realmente cambiaste. Después de entrar a la alta sociedad, ya no te importan tus vecinos.”

Arlet ignoró por completo su sarcasmo. Para ella, él no era más que un bufón, por lo tanto, no había necesidad de tomar en serio sus palabras. Si seguía molestándola, simplemente sería desechado.

“Dante, si no tienes más asuntos, ¡lárgate!” Arlet emitió la orden de expulsión.

“Piensas que me harás ir tan fácilmente. Primero deberías preguntarle a mis amigos si están de acuerdo.” Dante se plantó descaradamente en su lugar, con la intención de no irse sin el dinero.

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