Entrar Via

El Karma romance Capítulo 203

Las miradas se cruzaron en el aire, mientras ambos estaban evaluándose mutuamente.

Alexander avanzó hacia adelante, abriendo la puerta y su aguda mirada a través de sus lentes cayó sobre el rostro de Arlet. La gente que pasaba junto a ella, podía percibir un sutil aroma a menta que se esparcía en el aire, ese olor no era de perfume, pero era agradable.

La persona que se había alejado dos pasos, se detuvo, giró su cuerpo y, mirando directamente a los ojos de ella, dijo: "Tienes unos ojos muy bonitos, señorita."

Arlet se quedó sorprendida por un momento ante aquel halago.

"Si estás buscando a esa pareja un tanto desaliñada, mejor renuncia, pues ya han dejado la fiesta y ese hombre no es de fiar." Le advirtió Alexander, mientras pensaba que una persona con unos ojos tan hermosos no debería mezclarse con ese tipo de hombres, además cuanto más él la miraba a sus ojos, más parecida la encontraba a su hermana perdida.

"¿Cómo sabes que los estoy buscando?" Cuestionó Arlet.

"En el segundo piso, aparte de nosotros, solo quedaban ellos y desde que llegaste al tercer cuarto de este piso, he escuchado tus pasos. Te detuviste unos segundos frente a cada habitación, lo que me lleva a deducir que estás buscando a alguien y precisamente hace cinco minutos, una desaliñada pareja se fue. Basándome en lo anterior, no es difícil adivinarlo."

Cuando Alexander terminó de hablar, el sonido de unos aplausos resonó.

"Los genios son genios y hasta sus oídos son excepcionales." Comentó Arlet, pues el hecho de que él hubiera escuchado sus pasos desde que se acercó al tercer cuarto, demostraba una habilidad auditiva innata.

"Es una lástima que seas doctor. Si te hubieras unido al ejército, definitivamente serías el mejor soldado." Dijo Arlet instintivamente y Alexander se quedó ligeramente sorprendido, pues eso le sonaba familiar, ya que hacía diez años, su padre había dicho exactamente lo mismo.

"¿Tienes familia?" Indagó Alexander y tan pronto como hizo esa pregunta, él mismo se sorprendió por un momento y luego, sus labios se curvaron ligeramente en una sonrisa, mientras pensaba que probablemente estaba delirando después de haber visto a su madre y por eso imaginaba a cualquiera como su hermana.

Camilo salió de la habitación y al ver al hombre que se acercaba, sus ojos se abrieron de par en par, brillando con sorpresa y emoción mientras se acercaba y decía: "Doctor Sandell, has venido."

"¿Y Julián?" Preguntó Alexander.

"Mi papá está adentro." Respondió Camilo y luego abrió la puerta, guiándolo hacia la habitación.

Al ver a la persona recién llegada, algunos se mostraron confundidos, mientras que otros exhibieron expresiones de alegría. Julián, que siempre mantenía una expresión seria en su rostro, en ese momento sonreía ampliamente mientras hablaba: "Doctor Sandell, hace tiempo que no nos vemos."

Los miembros más jóvenes de la habitación miraban a Alexander de arriba abajo con gran interés, preguntándose cómo aquel hombre, que parecía una estrella de cine, podía ser el genio médico que tanto habían oído mencionar. Para muchos, era algo difícil de creer.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Karma