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El juguete del abogado romance Capítulo 166

Lo último que Estefanía quería era ver a Eleonor romper en llanto de semejante manera.

Se sintió impotente al presenciar cómo la mujer se desmoronaba frente a sus ojos, dejando de ser aquella dama elegante y aristocrática para convertirse en una madre desesperada, rota por dentro.

No supo qué hacer. Se acercó a ella y la envolvió en un abrazo cauteloso, buscando ofrecer un consuelo. Un consuelo que posiblemente no llegaría, porque ¿cómo se borraba tanto dolor con un simple abrazo?

Quizás, si sus brazos fueran los de Cristian, el hijo que tanto quería pero del que se había desconectado completamente, ella podría conseguir algo de alivio en su corazón.

Pero ese no era el caso.

Lo único que podía ofrecerle era un par de brazos delgados que seguramente no serían capaces de quitarle el frío a nadie.

—No llore más, Eleonor, por favor —murmuró con suavidad, frotándole la espalda para tratar de calmarla—. Nadie merece cargar con tanto peso a solas. No se martirice así.

Pasaron unos minutos antes de que Eleonor tomara distancia. Sacó un pañuelo de su bolso y comenzó a secarse los rastros del llanto. Cada movimiento era lento, como si le pesara hasta el simple acto de respirar.

Cuando por fin levantó la mirada para volver a encontrarse con sus ojos, la transformación era evidente: los ojos de la mujer mayor lucían hinchados y enrojecidos.

—Perdóname por esto... —dijo Eleonor, con la voz visiblemente afectada—. No quería poner sobre ti un drama que no te corresponde.

—No tiene que disculparse por nada. De verdad —la tranquilizó, apretándole la mano con delicadeza para darle calma.

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