Entrar Via

El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 42

—Joder... qué apretada estás —gruñó él, cerrando los ojos un segundo mientras se contenía para no venirse ahí mismo.

Davinna removió sus caderas y pronto Matthias empezó a salir y entrar con embestidas duras, rápidas y constantes. El sonido de su piel chocando con la de ella llenó la habitación junto con las respiraciones agitadas. La droga en su cuerpo lo volvía implacable; no tenía la paciencia habitual, solo el impulso de embestir con toda la fuerza de su cuerpo masivo.

Davinna clavó las uñas en las sábanas, moviendo las caderas al ritmo de los golpes de él.

—Más... no pares —le pidió ella con la vista nublada, perdiendo la cabeza por la intensidad.

«Controlate Davinna» Se dijo así misma en su mente.

Matthias bajó la cabeza y volvió a atrapar sus pechos. Mordisqueó suavemente un pezón mientras sus manos se cerraban alrededor de los senos de Davinna, apretándolos con firmeza. Le fascinaba ver cómo se mecían con cada una de sus embestidas.

—¿Te gusta así de duro, verdad? —le dijo él en medio de un beso sucio, metiendo la lengua en su boca al mismo tiempo que la embestía hasta el fondo.

—Sí... sí, Matthias —gimió ella, apretando las caderas contra las suyas.

Matthias se salió de golpe, dejándola vacía por un instante. Bajo besando la línea de su vientre, bajando por su estómago hasta llegar a su entrepierna. Antes de que ella pudiera preguntar qué hacía, él hundió la lengua en su centro, lamiendo la humedad que la cubría con pasadas largas y hambrientas.

Davinna agarró el cabello oscuro de Matthias, soltando sollozos de placer mientras él usaba la lengua con la misma destreza y brutalidad que sus manos. La estimulación la llevó al límite en cuestión de minutos. El cuerpo de Davinna empezó a temblar otra vez, sacudido por un segundo orgasmo que la hizo gritar el nombre de él.

Sin dejar que la ola de placer se enfriara, Matthias se incorporó de inmediato. Le sujetó la cintura con las dos manos, le dio la vuelta sobre la cama y la puso a cuatro patas, con el pecho pegado contra las almohadas.

Le acarició la espalda con la palma caliente y se pegó a sus nalgas por detrás.

—Te voy a dar más fuerte ahora, pastelito —le advirtió cerca del oído, con una voz baja y peligrosa que no admitía objeciones—. Aguántalo.

Davinna apenas pudo asentir con la cabeza, hundiendo la cara en la tela de la almohada. Estaba tan excitada que la sola idea de sentirlo de esa forma le hacía temblar las piernas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Heredero del Arrogante Millonario