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El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 36

—Llegué primero a tomarlo, Davinna. Además, a ti este color te va a hacer ver pálida. A mí me queda perfecto para cuando empiece el baile en la boda y quizá decida cambiarme.

—¿Eres idiota? La señorita me lo estaba llevando al vestidor a mí —insistió Davinna, estirando la mano para tomar la percha—. Devuélvemelo. Lo sujetó con fuerza, tratando de arrancarlo de sus manos.

Carlotta intervino de inmediato, interponiéndose entre sus dos hijas y empujando el hombro de Davinna para apartarla de Donatella. Su cara reflejaba una indignación desmedida.

—¡Por una vez en tu vida deja que tu hermana tenga algo! —exclamó Carlotta en un tono melodramático que hizo que el resto del personal desviara los ojos hacia ellas—. ¡Es su boda! ¿Ni siquiera en su propia boda puedes dejarla ser feliz? Siempre tienes que competir con ella. Siempre quieres quitarle lo que tiene.

La falsedad de las palabras de su madre le provocó a Davinna una náusea amarga. Miró a Carlotta a los ojos, sintiendo cómo el estómago se le apretaba por el descaro de la situación.

—Se va a casar con mi ex prometido, mamá —soltó Davinna sin elevar la voz, pero con una firmeza que resonó en el local—. ¿Crees que merece ser feliz en esa boda?

Donatella llevó una mano a su pecho, fingiendo una herida profunda, y miró a su madre con los ojos entornados.

—¿Ves, mamma? Te lo dije. Sigue resentida. Sigue enamorada de Valentino y viene aquí a arruinarme el día porque no soporta verme feliz.

—Eres una maldita egoísta, Davinna —sentenció Carlotta, tomando a Donatella de la mano para protegerla—. Siempre envidiando el brillo de tu hermana. Deberías avergonzarte de montar este espectáculo por un simple pedazo de tela.

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