Entrar Via

El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 29

—No —contestó él al instante, sin dudar un solo segundo.

​Davinna parpadeó, indignada por la rapidez de su negativa.

​—¿Así de fácil? Ni siquiera lo pensaste.

​—No me gustan las bodas —explicó Matthias, cruzando los brazos sobre el pecho con gesto desinteresado—. No tengo la menor intención de desperdiciar mi tiempo con cursilerias. Con ese idiota jurando amor eterno en un altar. Tengo asuntos de los que encargarme.

​—Tú me metiste en este problema —le recordó ella, elevando la voz con enfado—. Fuiste tú quien se presentó en la pastelería frente a Donatella asegurando que eras mi novio. Ahora toda mi familia cree que tengo una pareja. Si aparezco sola en esa iglesia, Donatella se va a burlar en mi cara y voy a quedar como una ridícula.

​—En ese momento era necesario —respondió él con un descaro absoluto.

​—¡Dijiste que eras mi novio durante treinta segundos! —exclamó ella, entre incrédula y exasperada.

​A pesar del enojo de Davinna, entre los dos se cruzó una chispa de tensión diferente, una dinámica rápida que ninguno de los dos pudo frenar.

​—No puedes dejarme tirada con esa mentira ahora —insistió ella, clavándole la mirada—. Necesito que vayas.

​Matthias permaneció en silencio unos instantes, observando la determinación en el rostro de la chica. La luz de la lámpara le iluminaba las facciones, resaltando el brillo rebelde de sus ojos.

​—Está bien —accedió él finalmente, soltando el aire despacio—. Iré.

​Davinna pestañeo, sorprendida. No esperaba que cediera tan rápido tras la primera negativa.

​—Pero tiene un precio —añadió Matthias de inmediato, y una chispa calculadora le cruzó la mirada.

​—¿Un precio? —repitió ella, con fastidio—. ¿De qué estás hablando?

​Matthias dio dos pasos lentos hasta quedar al borde del sofá, obligándola a levantar la cabeza para seguir mirándolo.

​—Si voy a ir a esa boda fingiendo ser tu pareja, voy a hacer el papel completo —dijo él, bajando la voz—. No voy a caminar a tres pasos de ti como si fuera tu guardaespaldas. Voy a tocarte, voy a tomarte de la cintura, voy a tenerte pegada a mí todo el tiempo y, si la situación lo requiere frente a tu familia, voy a besarte.

​Davinna sintió que las mejillas le quemaban de rabia e indignación.

​—No sabía que eras un maldito gigoló —soltó sin pensar.

​Por primera vez en todo el día, la boca de Matthias se curvó. No fue una sonrisa falsa ni una mueca de burla; fue una sonrisa masculina, amplia y genuina que le transformó la dureza del rostro por completo. Sus ojos oscuros se iluminaron de un modo que tomó a Davinna con la guardia baja. Durante un segundo que se sintió eterno, la chica se le quedó mirando, notando a su muy pesar lo increíblemente atractivo que resultaba cuando dejaba de lado la amargura.

​—Un gigoló cobraría dinero —respondió él, disfrutando del desconcierto de ella—. Yo tengo de sobra. Pero quiero antes diez besos.

​Davinna abrió los ojos de par en par, casi perdiendo el aire.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Heredero del Arrogante Millonario