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El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 13

La rabia le nubló la vista a Davinna. Salió de detrás del mostrador a pasos rápidos, sujetó a Donatella del brazo con fuerza y la jaló hacia la salida sin miramientos.

Que se fuera a la m****a.

—¡Te dije que te largues! —exclamó entre dientes.

Donatella soltó una queja por el tirón, pero antes de cruzar el umbral estiró la mano y dejó caer la tarjeta sobre una mesa cercana.

En ese momento, la puerta se abrió y Matthias entró al local. Llevaba su habitual traje oscuro y un gesto aún más serio. Elio se levantó de la silla al instante, manteniendo las manos abajo en actitud de respeto. El guardaespaldas había avisado a su jefe de la presencia de la mujer y la incomodidad evidente de Davinna.

Matthias notó la tensión entre las dos mujeres en cuanto las vio forcejeando cerca de la entrada. Sin preguntar nada todavía, caminó hacia Davinna, le pasó un brazo firme alrededor de la cintura y la pegó a su cuerpo. Luego se inclinó un poco y le dio un beso en la mejilla, demasiado cerca de sus labios.

—No sabía que estabas ocupada —murmuró cerca de su oído.

Davinna se quedó helada por la sorpresa al sentir el agarre de Matthias. Estuvo a punto de dar un paso atrás, pero cuando vio la cara de asombro que puso Donatella, prefirió quedarse bien pegada a él.

Donatella miró a Matthias de arriba abajo, totalmente impactada por la presencia del hombre y la seguridad con la que se movía. No había duda en que era demasiado atractivo, y esa mirada oacura un puto deleite.

—¿Y tú quién eres? —preguntó la hermana, elevando los pechos y con un tono coqueto.

Matthias la miró de reojo y respondió con total seriedad:

—¿Quién más podría ser? Soy su novio.

Davinna casi volteó a verlo con la boca abierta ante semejante afirmación, pero se contuvo a tiempo. No iba a darle a Donatella el gusto de darse cuenta de que todo era una maldita mentira.

—No sabía que Vendrías, querido —afirmó Davinna, sosteniéndole la mirada a su hermana.

Al escucharla confirmar la historia, la mano de Matthias apretó ligeramente la cintura de Davinna y la atrajo un poco más hacia él, dejando que el contacto entre sus cuerpos fuera mucho más cercano. Donatella, intentando reponerse, dio un paso al frente y extendió la mano para saludarlo.

—Soy su hermana...

Matthias observó la mano extendida sin mover un solo dedo para tomarla, dejándola en el aire con un gesto frío. Donatella bajó el brazo lentamente, tragándose la incomodidad sin llegar a sospechar jamás quién era ese hombre en realidad.

—No eres bienvenida aquí, así que vete —la cortó Davinna antes de que pudiera decir otra cosa.

Apretando la correa de su bolso, Donatella le lanzó una última mirada llena de coraje a su hermana.

—No vayas a faltar —soltó antes de dar media vuelta y salir con prisa hacia la calle.

Cuando la puerta se cerró, Matthias no soltó a Davinna de inmediato. Su mirada se desvió hacia la mesa pequeña donde había quedado la invitación. Alargó la mano, tomó el sobre y leyó el contenido en voz alta para sí mismo:

Donatella Allen & Valentino Ferraro.

Davinna aprovechó ese momento para zafarse de su brazo y dar un par de pasos hacia atrás, acomodándose la ropa con las manos temblorosas.

—¿Por qué estás tan enojada? —preguntó Matthias, alzando la vista de la tarjeta con los ojos entrecerrados.

—El.hombre con quien va a casarse era mi prometido —contestó Davinna con la cabeza baja, dejando saber en su tono toda la decepción y el coraje que traía encima.

Esas palabras encendieron algo oscuro en el pecho de Matthias. En su memoria apareció de golpe la imagen de aquella noche en el club, cuando la vio llorando sola en la barra justo antes de que ella se le acercara y lo besara con desesperación.

¿Acaso estaba tratando de olvidar a ese tipo?

¿Había sido él un simple consolador humano, un instrumento para desquitarse de una traición?

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