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El Heredero del Arrogante Millonario romance Capítulo 11

Davinna lo miró con asombro, congelándose un instante.

«Maldito infeliz» dijo en su mente. Mientras Matthias esperaba atento a que acatara su orden.

«Solo es un beso, Davinna», se repitió a sí misma en un pensamiento rápido para darse valor.

​Se acercó y se acomodó a horcajadas sobre el mafioso. Al sentarse, la falda ajustada se le subió de manera inevitable por las piernas, dejando al descubierto gran parte de la piel de sus muslos. Justo cuando estaba a punto de inclinarse hacia la boca de Matthias, un pequeño movimiento sobre uno de los muebles llamó su atención.

​A solo un par de metros de distancia, Sicario estaba sentado sobre una pila de carpetas, vistiendo su habitual chalequito de cuero. El changuito sostenía un trozo de fruta con una mano y los miraba fijamente a ambos con sus enormes ojos oscuros y la cabeza ladeada por la curiosidad.

​Davinna se detuvo, parpadeando descolocada.

​—¿Qué sucede? —preguntó Matthias al sentir la vacilación.

​—No voy a besarte frente a Sicario —dijo ella de inmediato, desviando la cara.

​Matthias soltó una exhalación entre divertida e incrédula.

​—Ha visto cosas peores, Davinna. Continúa —musitó, acercando su rostro a su oreja, rozando sua labios contra su lóbulo izquierdo.

​—No te besaré frente a él —insistió ella con terquedad, negándose a avanzar. Era como tener a un infante observando.

​Matthias rodó los ojos ligeramente, pero se giró hacia el monito quien bajó del ueble y subió sobre la mesa.

​—Sicario, no veas esto —ordenó en voz baja pero firme.

​El capuchino emitió un chillido sutil, soltó el trozo de fruta y, de manera asombrosamente obediente, se llevó las dos patitas delanteras a la cara, tapándose los ojitos por completo.

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