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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 354

El papel del expediente se sentía extrañamente frío a través del látex de los guantes.

Alejandra pasó las primeras páginas con una velocidad febril.

Eran informes técnicos, llenos de la jerga impersonal de los peritos y los policías.

"Impacto frontal contra objeto fijo".

"Deformación del chasis compatible con alta velocidad".

Luego, el informe de la autopsia.

Las palabras eran clínicas, brutales. "Traumatismo craneoencefálico severo". "Fracturas múltiples". "Causa de la muerte: hemorragia interna masiva".

Leyó la descripción de las heridas de su padre, y un nudo de hielo se formó en su estómago.

Cada frase era un clavo en el ataúd de un recuerdo que había intentado enterrar.

Era un accidente. Un terrible y trágico accidente.

Estaba a punto de cerrar la carpeta, sintiendo que ya había visto suficiente, que el dolor era demasiado.

Pero algo la detuvo.

Grapada en la contraportada del informe, casi oculta, había una hoja de papel doblada.

No era un formulario oficial. Era una hoja arrancada de una libreta, con el membrete de la oficina del forense.

Y estaba escrita a mano.

La caligrafía era apretada, casi ilegible, como si la hubiera escrito alguien con prisa o con miedo.

Alejandra acercó la lámpara, sus ojos siguiendo las líneas de tinta azul descolorida.

"Anomalía encontrada en muestra toxicológica".

Su corazón se detuvo por un instante.

"Cloruro de potasio en niveles letales".

La frase no significaba nada para ella. Sonaba a un término de laboratorio, a un compuesto químico.

Pero la siguiente línea sí la entendió.

"Muestra clasificada como 'perdida' por orden administrativa".

Perdida.

Una pieza clave de la evidencia, simplemente… perdida.

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