El expediente de Roberto Robles era exactamente como Adrián lo había imaginado: breve, burocrático y trágico.
Un informe de admisión a la sala de emergencias del Hospital Ángeles.
Hora de ingreso: 14:32.
Paciente masculino, 45 años, ingresado por paramédicos desde el sitio de un colapso en una construcción.
Y luego, el informe de defunción.
Hora de la muerte: 15:04.
Causa oficial: "Traumatismo craneoencefálico severo por objeto contundente".
Firmado por el Dr. Armando Cifuentes, Jefe de Cirugía de Trauma.
Caso cerrado. Un accidente. Una estadística.
Adrián sintió una oleada de decepción. Había sido una pérdida de tiempo.
Movió el cursor hacia la esquina de la pantalla, listo para cerrar la ventana y dar por terminada su infructuosa cacería.
Pero su dedo se detuvo a un milímetro del clic.
Algo en la parte inferior de la lista de archivos adjuntos captó su atención.
Era un archivo PDF, etiquetado simplemente como "Anexo Forense".
A diferencia de los otros documentos, que tenían el membrete oficial del hospital, este parecía… diferente.
Intrigado, hizo clic.
El archivo que se abrió no era un informe pulcro y mecanografiado.
Era un escaneo de alta resolución de una hoja de papel. Una nota escrita a mano, en una caligrafía rápida pero precisa, sobre una servilleta de papel con el logo de la cafetería del hospital.
La firma al final de la nota no era la del Dr. Cifuentes.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...