Esa noche, la modesta habitación del hotel se había transformado en un cuarto de guerra.
La carpeta de Ernesto Lira estaba abierta sobre la cama, sus notas y diagramas esparcidos como los restos de una batalla.
Graciela caminaba de un lado a otro sobre las baldosas frías, su mente trabajando a toda velocidad, procesando todo lo que había visto y aprendido.
El sol se había puesto, y la única luz provenía de una pequeña lámpara de noche que proyectaba largas sombras en la habitación.
Repasó sus observaciones.
Primero: Ernesto tenía razón. Elena no era una simple vendedora. Era una experta. Una guardiana. Su conocimiento de los chiles era profundo, casi académico. La forma en que había despedido al joven chef no era arrogancia; era la defensa de un maestro artesano que se niega a que sus herramientas sean usadas por un aficionado inepto.
Segundo: La confianza en su mundo no se regalaba. Se ganaba. La familiaridad con la que trataba a sus clientes habituales contrastaba brutalmente con la muralla que erigía ante los extraños, especialmente los que venían de la ciudad con aires de superioridad.
Tercero: El legado de su abuela no era un negocio para ella. Era sagrado. La indignación que Graciela había visto en sus ojos en el video del concurso era real. Proteger ese legado era, claramente, el propósito de su vida.
Graciela se detuvo frente al espejo. Miró su propio reflejo.
Su plan inicial, aunque bien intencionado, era defectuoso. Había pensado en acercarse, quizás, como una colega chef, en compartir historias, en crear un vínculo profesional.
Ahora se daba cuenta de que eso habría sido un error fatal.
Llegar como Graciela Arellano, la chef de la tele, la mujer de las portadas, habría sido como si el joven chef condescendiente hubiera llegado con una banda de mariachis. La habrían visto como otra "descubridora", otra turista culinaria buscando exotismo para vender.
Su estrategia tenía que ser completamente diferente.
Tenía que despojarse de todo lo que era.
Se sentó en el borde de la cama y comenzó a formular su nuevo plan de acercamiento.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...