Entrar Via

El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 249

La voz de Graciela Arellano era un ancla en la tormenta.

Una oferta de poder, de validación, de una alianza que podría cambiar el rumbo de la guerra mediática.

Alejandra sostuvo el teléfono, el calor de la cocina a su espalda, el frío de la realidad frente a ella.

Por un instante, se permitió imaginarlo.

Una entrevista conjunta. Graciela, con su peso y credibilidad, sentada a su lado, desmantelando la farsa de Natalia, exponiendo a la industria.

Sería una victoria rápida. Contundente.

Pero, ¿a qué precio?

Vio el tablero de ajedrez en su mente.

Vio a Adrián Morales y a su ejército de publicistas.

Si Graciela la defendía, no la atacarían a ella. Atacarían a Graciela.

Buscarían en su pasado. Tergiversarían sus palabras. La acusarían de tener un interés personal, de envidia, de querer derrocar a la "nueva generación".

La convertirían en el objetivo.

Mancharían el nombre de la única persona en ese mundo corrupto que le había mostrado una integridad real.

La guerra de Alejandra no era solo por ella misma.

Era por la memoria de su padre. Por la verdad de su herencia.

Y arrastrar a una leyenda al lodo para salvarse a sí misma era una victoria que no estaba dispuesta a reclamar.

Tomó una decisión.

Fue un sacrificio estratégico. Doloroso, pero necesario.

—Chef Arellano —dijo, y la calma en su propia voz la sorprendió—. Agradezco inmensamente su llamada. Significa más de lo que usted imagina.

Hubo una pausa, y Graciela esperó al otro lado de la línea.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra