Mientras Alejandra permanecía encerrada en la opulencia silenciosa de la biblioteca, una prisionera en su propio infierno de humillación, la tormenta de la furia de Ricardo Estevez se movía hacia un nuevo frente de batalla.
No regresó al salón de fiestas.
Ignoró a Natalia y a Adrián, que lo esperaban con la expectación de dos hienas que han probado la sangre.
Con una determinación gélida, se dirigió directamente a la oficina de administración del club, un santuario de maderas oscuras y eficiencia discreta.
El gerente del club, un hombre llamado Horacio Cisneros, cuya calvicie brillaba bajo las luces halógenas, se puso de pie de un salto al verlo entrar.
Su rostro era una máscara de pánico y deferencia.
—Señor Estevez, lamento profundamente el… el desafortunado incidente. Le aseguro que…
Ricardo levantó una mano, un gesto corto y cortante que silenció a Cisneros al instante.
No estaba allí para escuchar disculpas. Estaba allí para tomar el control.
—¿Dónde está su jefe de seguridad? —preguntó, su voz era un témpano de hielo.
—Enseguida, señor. ¡Sánchez!
Un hombre mayor salió de una oficina contigua.
Era alto, delgado, con el cabello completamente blanco y un rostro surcado por arrugas que no hablaban de edad, sino de experiencia.
Se movía con la calma de un hombre que ha visto todo tipo de caos y ya nada lo sorprende.
Era el señor Sánchez, una leyenda silenciosa en el mundo de la seguridad de la élite.
—Señor Estevez —dijo, su voz era tranquila, respetuosa, pero sin una pizca del servilismo tembloroso del gerente.
Ricardo lo miró. Vio la calma en los ojos del hombre y, por alguna razón, eso lo enfureció aún más.
Quería que todos estuvieran tan fuera de control como él se sentía por dentro.
—Quiero ver las grabaciones de las cámaras de seguridad —ordenó Ricardo, sin preámbulos.
Cisneros, el gerente, comenzó a sudar.
—Por supuesto, señor. Pero el protocolo del club… la privacidad de los socios…

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...