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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 215

El frío fue lo primero que registró. Un frío penetrante, violento, que se apoderó de su cuerpo y le robó el aliento. El impacto con el agua fue como golpear una pared de concreto líquido. Por un instante, el mundo desapareció, reemplazado por una explosión de burbujas y un silencio azul y profundo.

Alejandra nunca había aprendido a nadar.

El agua era un elemento extraño, un enemigo. El pánico, un animal salvaje y primario, se apoderó de ella. Sus extremidades se agitaron inútilmente, sin coordinación, en una lucha desesperada por encontrar algo sólido, por distinguir arriba de abajo.

Su vestido, el sencillo y elegante atuendo de sumisión, se convirtió en un sudario. La tela se pegó a sus piernas, pesada, arrastrándola hacia el fondo. Abrió la boca en un grito silencioso y el cloro le quemó la garganta. Tragó agua, un trago amargo y sofocante que la hizo convulsionar.

Sus pulmones ardían, gritando por un aire que no existía. Veía las luces distorsionadas de la terraza sobre ella, un cielo inalcanzable. El pánico era tan absoluto que anulaba el pensamiento. Solo había una necesidad, un instinto: respirar. Y no podía.

A solo unos metros de distancia, en una parte menos profunda de la alberca donde podía tocar el fondo, el drama de Natalia era de un tipo muy diferente.

No se estaba ahogando. Estaba actuando.

Su cabeza rompió la superficie con una tos perfectamente sincronizada. Salpicó el agua con los brazos, no en un intento de nadar, sino de crear el máximo caos visual. Su rostro estaba contorsionado por el "terror".

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