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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 214

El tiempo se ralentizó, estirándose como un chicle pegajoso. Alejandra vio a Ricardo y a Adrián acercándose, sus figuras recortadas contra las luces del salón. Eran dos toros furiosos embistiendo hacia la arena. La lógica le gritaba que se explicara, que se defendiera, pero su instinto, afilado por una vida de traiciones, le dijo que era inútil. La narrativa ya estaba escrita.

Decidió alejarse. No era una huida, era una retirada táctica. No le daría a Natalia la satisfacción de una confrontación frente a su público.

Dio un paso atrás, girando para volver al interior del club.

—Esto se acabó, Natalia.

Pero Natalia no había terminado. Su plan requería un gran final.

—¡No te vayas! —gritó, su voz llena de una desesperación actuada.

En un movimiento rápido y sorpresivo, se abalanzó hacia adelante y agarró a Alejandra del brazo. Sus uñas, largas y perfectamente cuidadas, se clavaron en la piel de Alejandra como pequeñas garras.

El contacto fue una descarga eléctrica. Alejandra intentó zafarse, pero el agarre de Natalia era sorprendentemente fuerte, la fuerza de la locura.

Fue en ese preciso instante, en el momento exacto en que Ricardo y Adrián irrumpieron en la terraza, que Natalia ejecutó su movimiento final.

Su rostro se contorsionó en una máscara de pánico. Sus ojos se abrieron de par en par, fijos en un punto invisible del suelo de baldosas mojadas junto a la alberca.

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