Alejandra eligió la salida de artistas. Era un camino menos transitado, un largo pasillo de servicio de paredes grises y suelo de concreto pulido que olía a desinfectante y al ozono de los equipos electrónicos. Era la ruta de escape perfecta, lejos de las miradas curiosas de los últimos miembros del público y del caos del equipo de producción.
Mientras caminaba, el estruendo del estudio principal se fue atenuando a sus espaldas, reemplazado por el zumbido distante de los generadores y el eco solitario de sus propios pasos. No sentía euforia. La victoria no era dulce; era necesaria. Cada triunfo era simplemente la desactivación de una bomba en su camino, y ella sabía que el campo estaba sembrado de ellas. Su mente ya estaba trabajando en el siguiente movimiento, en la inevitable represalia que vendría. La guerra no había terminado; solo había cambiado de frente.
Mientras tanto, en la zona VIP, Ricardo Estevez se movía.
No fue una decisión consciente. Fue un impulso, una fuerza primitiva que se apoderó de él. Después de hacer esa llamada a su jefe de seguridad, sintió la necesidad visceral de moverse, de actuar. ¿Para qué? ¿Para confrontarla? ¿Para exigirle una explicación? ¿O simplemente para verla de cerca, para tratar de entender cómo la mujer que él creía haber definido se había convertido en esta extraña y formidable criatura?
No lo sabía. Solo sabía que no podía quedarse quieto.
Ignoró las miradas de su equipo, que esperaban órdenes para el control de daños. Salió del palco y, en lugar de dirigirse al estacionamiento principal, sus pies lo llevaron por una ruta interna, hacia la misma salida de artistas. Conocía los planos de cada edificio importante de la ciudad. Era un instinto de depredador, saber siempre dónde estaban las salidas de emergencia.
El pasillo estaba casi desierto. Un par de técnicos empujaban un carrito con cables, pero pasaron junto a él sin prestarle atención. La luz de los fluorescentes del techo era fría y sin piedad, despojando a todo de sombras y color.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...