La campana había sonado, pero la verdadera prueba apenas comenzaba.
El personal del programa, con guantes blancos y movimientos ensayados, comenzó a llevar los platillos de los concursantes a la mesa de los jueces. Era una procesión de creaciones extravagantes. Torres de mariscos, espumas de colores imposibles, carnes con costras perfectas y geles translúcidos. Cada plato era una declaración de ambición, un intento de deslumbrar.
Los jueces probaban, deliberaban en voz baja, sus rostros impasibles como los de jugadores de póquer. Jean-Pierre Dubois, el chef francés, era el técnico. Buscaba la cocción perfecta, el balance de la acidez, la ejecución impecable. Graciela Arellano, la matriarca de la cocina mexicana, era el alma. Buscaba la historia, la verdad, la conexión con la tierra. Y Natalia Fuentes… Natalia era la política. Buscaba fallas en sus rivales y oportunidades para brillar.
Finalmente, llegó el turno de la estación trece.
A diferencia de los demás, que esperaban nerviosamente en sus lugares, Alejandra tomó su plato de cerámica negra con ambas manos. Ella misma lo llevaría. No iba a permitir que la historia de su padre fuera entregada por un extraño.
Caminó hacia la mesa de los jueces, su paso sereno y seguro. El silencio volvió a caer sobre el estudio mientras todos observaban. Colocó el plato en el centro de la mesa, directamente frente a Graciela Arellano. El contraste entre la humildad de los ingredientes y la imponente presencia de los jueces era palpable.
Christian Herrera acercó el micrófono.
—Chef Robles, preséntenos su platillo, por favor.
Alejandra no miró al presentador. Su mirada se encontró primero con la de Graciela, luego pasó por la de Jean-Pierre y finalmente se posó, fría como el hielo, en la de Natalia.
—Mi platillo se llama "Corazón de Milpa" —dijo, su voz clara y sin un atisbo de nerviosismo—. Es la raíz de todo: el maíz que nos alimenta, la flor que lo adorna y el hongo que lo transforma.
Su mano hizo un gesto elegante sobre el plato, como si presentara una joya.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...