Mientras Alejandra y Valeria saboreaban su humilde éxito, las ondas de su pequeña victoria se extendían por los circuitos digitales de la alta sociedad, llegando a lugares donde la luz del sol de Coyoacán no podía penetrar.
Sofía Estevez-Rojas Ibáñez estaba en su habitación, cumpliendo los últimos días de su suspensión en un estado de aburrimiento y resentimiento agudo. Hacía lo que mejor sabía hacer: vivir vicariamente a través de su teléfono, desplazándose por un flujo interminable de vidas más glamurosas que la suya.
Fue entonces cuando lo vio.
Una historia de Instagram de una conocida influencer de "estilo de vida". La influencer sostenía un frasco de vidrio ámbar a la luz del atardecer. El logo de la raíz de agave era inconfundible.
"¡Totalmente obsesionada con esta nueva marca artesanal que encontré en Coyoacán!", decía el texto. "Se llama Raíz y es magia pura. ¡Tienen que probarla!".
El teléfono casi se le cae de las manos. Hizo zoom en la foto, luego buscó el hashtag #RaízCoyoacán. Aparecieron docenas de publicaciones. Fotos de gente sonriente en un puesto modesto. Elogios sobre la "autenticidad" y la "calidad". Y en el centro de varias fotos, reconoció una cara.
Alejandra.
Sonriendo. Atendiendo a la gente. Luciendo… feliz.
Una oleada de rabia tan caliente y ácida como la bilis subió por la garganta de Sofía. La humillación de la gala, que había disfrutado desde la distancia, se había sentido como una justicia indirecta. Pero esto era diferente. Esto era un ataque personal.
Esa gata, esa arribista, no solo había sobrevivido, sino que estaba prosperando. Había tomado la humillación, la había convertido en capital y ahora estaba construyendo algo propio. Estaba ganando. Y lo estaba haciendo en un mercado, como una verdulera, manchando el prestigio del apellido que ella misma llevaba con tanto orgullo.
Con el teléfono apretado en la mano, salió de su habitación y marchó por los pasillos silenciosos de la mansión hasta el ala de invitados donde Natalia se había recluido desde el desastre del festival Sabor a Polanco.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...