Dentro del abismo del valle, el cuerpo de Jaime caía poco a poco hacia abajo. Podía sentir la densa e intensa intención letal a su alrededor, y su cerebro empezó a confundirse.
Sintió vagamente que algo le rozaba. Parecían ser los fantasmas, pero al mismo tiempo, no parecían ellos.
«Si son ellos, ¿por qué no me atacan?».
Antes de darse cuenta, perdió el conocimiento.
Aunque su cuerpo seguía cayendo hacia abajo, parecía que estaba siendo sostenido, ya que su velocidad de descenso se hizo mucho más lenta.
Finalmente, su cuerpo aterrizó en una plataforma circular. En cuanto dejó de caer, numerosos fantasmas se agolparon a su alrededor. Sin embargo, tras echarle un vistazo, no lo atacaron y se limitaron a arrastrarse fuera del abismo.
Permaneció acostado en silencio. Aunque decenas de fantasmas pasaron a su lado, ni uno solo intentó hacerle daño.
Después de lo que pareció una eternidad, Jaime abrió con lentitud los ojos. Aparte de la oscuridad que le rodeaba, se encontró con una multitud de fantasmas.
Los fantasmas emitían un tenue resplandor blanco en el abismo y se elevaban flotando uno tras otro.
Alarmado al ver la cantidad de fantasmas, agarró con fuerza su Espada Matadragones y miró a su alrededor con recelo.
Sin embargo, un instante después se dio cuenta de que aquellos fantasmas parecían no verlo. Ninguno quería atacarlo.
Suspiró aliviado. A continuación, empezó a observar su entorno.
Aunque no podía ver mucho con claridad debido a la oscuridad, veía bien la plataforma redonda bajo sus pies.
La rodeó una vez y descubrió que su diámetro abarcaba cien metros. Era enorme. Sin embargo, parecía haber más espacio bajo la plataforma, y toda ella parecía suspendida en el aire.
—¿Qué es este lugar? —murmuró. Recordaba haber saltado al abismo que había bajo el altar, ¡pero no esperaba que fuera tan grande!
Quería utilizar su sentido espiritual para investigar el espacio, pero nada más intentarlo se dio cuenta de que ya había agotado la energía espiritual de su campo de elixir.
Exasperado, no tuvo más remedio que sentarse con las piernas cruzadas y empezar a reponer fuerzas.


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