Capítulo 87 Al verla defenderse con tanta seguridad, una mirada de satisfacción apareció en los ojos de Rafael.
Natalia estaba sorprendida; parecía que Vanessa había vuelto a ser esa mujer orgullosa de antes.
—¡No puedo creer que me hables con ese tono! — exclamó Yolanda, señalando a Vanessa con indignación.
Vanessa se mantuvo firme, sin dar un paso atrás.
—El respeto es mutuo. Si usted no me respeta, no se queje de que me defienda.
—¡Eres una igualada! ¡Te estás pasando! ¡Es mi mamá y tu futura suegra, no puedes tratarla así!
Alexis la miraba con furia.
—¡No creas que porque mi hermano te protege y mi abuelo te consiente no me atreveré a hacerte nada!
Al verlo abalanzarse hacia Vanessa de forma agresiva, la expresión de Rafael se volvió severa y apretó los puños.
¡Zas!
El sonido de una cachetada resonó en toda la sala.
Vanessa había levantado la mano para darle un fuerte golpe en la cara a Alexis.
Todos quedaron pasmados.
En el fondo de la mirada de Rafael surgió un brillo de alegría.
Sin duda era su "Dinamita"; cada vez se parecía más a la chica de hace cinco años.
—¿Quién te crees que eres para decirme qué hacer?
Vanessa miró a Alexis con indiferencia. Apretó un poco los dientes y se rio con desprecio.
—Cuando te amaba, te aguantaba todas tus groserías, pero ahora escúchame bien: ¡ya no te amo! A partir de hoy, nuestro compromiso queda cancelado oficialmente. ¡Lárgate de mi vida para siempre!
Tras decir esto, Vanessa se dio la vuelta y se fue.
Se veía delgada, como si pudiera caerse con un soplo de viento, pero su espalda proyectaba una firmeza y una decisión asombrosas. Parecía alguien que no se rinde ante nada, dejando a todos impactados por su fortaleza.
—¡Vanessa!

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio