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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 7

La llamada se cortó.

En un instante, Alexis sintió ansiedad; la voz masculina que escuchó por el celular lo dejó confundido y furioso.

¿Quién era ese tipo? ¿Ya se había conseguido a alguien más?

Sin embargo, el sentimiento no duró mucho y Alexis suspiró con desprecio.

Estaba convencido de que todo era un truco para llamar su atención y castigarlo por lo de Natalia.

“Sigue siendo la misma niña mimada de siempre, capaz de inventar cualquier cosa con tal de deshacerse de Nati”.

***

Mientras tanto, en la mansión.

—Ya colgó —dijo Rafael mientras le devolvía el celular a Vanessa. Su mirada profunda recorrió la cara de la joven como si intentara descifrarla—. ¿Te molesta que me haya tomado esa libertad?

Vanessa negó.

—Para nada.

La expresión de Rafael se suavizó y una sutil sonrisa apareció en sus labios.

—Qué bueno. Ya estás madurando.

Él extendió la mano y le acarició el cabello con ternura.

Vanessa bajó un poco la cabeza y luego levantó la mirada para verlo. Se encontró con esos ojos oscuros que ahora la observaban con calidez, muy distintos a la actitud indiferente que él solía tener.

En ese momento, Rafael parecía más alguien que se preocupaba genuinamente por ella.

A Vanessa se le detuvo el corazón por un segundo.

“Seguro se siente mal por lo que me hizo Alexis y solo está tratando de compensarme por lástima”.

A pesar de que él ya le había dado sus razones, seguía sin entender del todo por qué Rafael había decidido casarse con ella.

Sacudió esos pensamientos y habló en voz baja.

—Señor Cisneros, necesito pedirte un favor.

Sospechaba que Alexis ya la había ido a buscar a su departamento y no quería tener ningún tipo de contacto con él.

Rafael arrugó ligeramente la frente.

—¿Cómo me dijiste?

Vanessa se quedó callada unos segundos y luego probó a llamarlo de otra forma:

—¿Rafael?

Su voz sonaba suave y lo miraba con cierta incertidumbre, como si fuera una gatita asustada.

Él no quiso seguir presionándola y relajó el gesto.

—Dime, ¿qué necesitas?

Vanessa suspiró con alivio.

—Quiero vender mi departamento, ¿podrías ayudarme con los trámites?

—Claro —respondió Rafael con un brillo extraño en los ojos—. Le diré a Ricardo que se encargue de todo.

Ella sonrió con sinceridad.

—Gracias.

La luz de la habitación caía sobre ella, resaltando sus facciones dulces. Su piel blanca resplandecía bajo la iluminación y su sonrisa era tan radiante que parecía capaz de disipar cualquier preocupación.

Rafael se quedó mirándola fijamente.

Sin embargo, ella salió de la habitación, sin notar la intensidad de su mirada.

Él trabajó rápido.

En apenas unos días ya le había conseguido un comprador y cerró la venta del inmueble.

Vanessa necesitaba recoger algunas cosas importantes, así que él mismo la llevó. Al bajar del auto, el celular de Rafael comenzó a sonar.

Después de escuchar a quien lo llamaba, él solo respondió con un sonido afirmativo mientras mostraba su molestia.

—Entendido.

Presionó la pantalla para terminar la llamada.

—Surgió un imprevisto —le dijo a Vanessa con amabilidad—. Tengo que ir a resolverlo, ¿puedes subir tú sola?

Asintió.

Capítulo 7 1

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