Capítulo 614
Rafael habló con dureza:
—Si no estuviera aquí, ¿iba a dejar que un don nadie como tú maltratara a mi esposa?
El director Mendoza abrió los ojos como platos.
¿Qué esposa? Los demás quedaron atónitos.
Édgar, temiendo que revelara la relación entre ellos, se acercó y lo increpó furioso:
—Estás delicado de salud, ¿por qué no te quedas tranquilo en el hospital? ¿Qué viniste a hacer aquí?
—Para disfrutar del espectáculo.
Rafael miró a Édgar con una sonrisa ambigua y arqueó una ceja; sus palabras escondían un doble sentido.
Sabía que Édgar, aprovechando esos días en que Rafael estuvo internado, había metido a varios de sus hombres en la cúpula directiva. A quienes Rafael tenía en alta estima, en cambio, los dejaban de lado o los trasladaban con cualquier pretexto.
La intención era obvia. Buscaban quitarle poder
a su cargo de director ejecutivo de la sede y destituirlo. Esta licitación de terrenos era apenas el comienzo de su plan; en cuanto la licitación saliera bien y arrancara el nuevo proyecto, Édgar encontraría la ocasión para sacarlo.
A Édgar le dio un vuelco el corazón. ¿Ya lo sabía?
Vanessa vio llegar a Rafael y la intensidad de su mirada cedió, dando paso a una preocupación que no lograba ocultar.
—¿Por qué no te quedaste descansando en el hospital en lugar de venir aquí? El director Serrano y yo podemos arreglárnoslas.
Rafael levantó la mano y le acarició la cabeza con cariño; sus ojos brillaban con picardía.
—Estar cerca de ti me facilita las cosas; en cuanto anuncien el resultado, te llevo más rápido a celebrar.
Federico observó a Rafael de reojo, como si acabara de entender, y sonrió apenas. Así que era esO.
—Don Édgar, le aconsejo que mida sus palabras.
Édgar comprendió que acababa de perder la compostura. Le parecía que en todo esto había algo turbio, y de pronto clavó la mirada en Rafael y Vanessa, sentados juntos.
—Rafael, ¿no estarás detrás de todo esto?
Édgar lo fulminó con la mirada. Rafael se puso de pie despacio. Vanessa, temiendo que se le abriera la herida, se apresuró a sostenerlo mientras él se incorporaba. La cara fría y atractiva de Rafael no expresaba más que sarcasmo:
—No tuve nada que ver con todo esto. Padre, ¿no te parece ridículo que me lo preguntes a mí?
Édgar, fuera de sí, gritó:
—¡Si no fuiste tú, ¿quién más pudo ser?! No creo que esta mocosa no se haya enterado y haya ido a comprar dos terrenos de mala muerte.
Vanessa se volvió hacia él y sonrió con provocación.
—¿Y eso no es gracias a ti? Édgar, te empeñaste en disputarme el uno y el tres, así que no me quedó más que pujar por estos dos. Querías destruirnos y resulta que te diste un tiro en el pie. ¿Qué tal, estás contento?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Me pueden decir en qué momento se aman felices Vanessa y Rafael? Ya estoy aburrida de leer lo mismo...
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....