Vanessa frunció con fuerza el entrecejo. Aunque Édgar siempre la había tratado con tibieza, sin mostrar agrado ni rechazo, esa exigencia tomó a Vanessa por sorpresa.
—¿Por qué?
Tras un largo silencio, ella preguntó sin darse por vencida. Édgar respondió con aplomo:
—Después de todo lo que pasó entre nuestras familias, dudo que volvamos a colaborar como antes. La madre de Rafael mató a tu padre, ¿en serio crees que puedes hacer como si nada hubiera ocurrido?
—Vanessa, lo que pasó ya pasó, y no hay vuelta atrás. Si te separas de Rafael, será mejor para ambos. En cuanto a la sociedad que ya teníamos, es difícil romperla de pronto, pero de aquí en adelante creo que cada familia debería seguir su camino en paz.
Cada palabra de Édgar buscaba disuadirla; en apariencia lo planteaba como una negociación, pero en realidad ya había tomado su decisión hacía rato.
Con el lío en que estaban metidas las dos familias, jamás volvería a aceptarla como nuera de los Cisneros. Vanessa bajó la mirada y sonrió.
Por protegerla, Rafael había estado a punto de terminar con un pulmón perforado; salvo él mismo, nadie podía hacer que ella renunciara a él.
—Lo siento, no puedo aceptar eso.
Vanessa lo rechazó sin titubear. Alzó la mirada hacia Édgar, límpida y firme.
—Yolanda es Yolanda y mi papá es mi papá. Que ella pague por el daño que hizo no cambia que yo esté con Rafael.
Édgar se sobresaltó, se levantó y dijo, indignado:
—Las familias Cisneros y León ya son la burla de la élite. No estás en posición de negarte. ¡Lo que haces es un capricho!
Desde que Vanessa se comprometió con Alexis, nunca le había gustado su carácter.
Consentida y caprichosa, solo sabía hacer berrinches y, encima, era una inútil. De no haber sido porque los León estaban a la par de los Cisneros en poderío y porque convenía atar los intereses de ambas familias, habría rechazado ese matrimonio desde el principio.
Lo que nadie se imaginó fue que Vanessa terminara casándose con Rafael de un día para otro.
De lo contrario, los Cisneros solo se volverían el hazmerreír de la élite, y además le quedaría debiendo a su esposa, Yolanda.
Édgar montó en cólera y, con autoridad, dijo:
—Bien. ¡Recuerda lo que dijiste hoy!
Se acomodó el traje y salió de la oficina con una presencia imponente. Vanessa apretó el puño. ¡Cuánta gente la rechazaba!
Antes, por culpa de Alexis, hasta los amigos que lo rodeaban la detestaban, al punto de que ella se consumió hasta enloquecer.
Hizo todo lo posible por agradar, por ceder, y al final no solo no consiguió el amor de Alexis, sino que la despreciaron y la llamaron inútil.
Ahora le daba igual si los demás la querían o no; con quererse ella misma, bastaba. Si Rafael le pedía el divorcio, mejor dejarlo ir. Pero si la elegía con firmeza, ella tampoco lo decepcionaría. Solo que el obstáculo de Édgar no sería nada fácil de superar.
Vanessa bajó a recoger su auto, dispuesta a manejar ella misma hasta el hospital. Verónica la llamó y le dijo que se vieran cerca de la empresa para tomar un café. Vanessa aceptó y fue a sentarse con ella a conversar un rato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Me pueden decir en qué momento se aman felices Vanessa y Rafael? Ya estoy aburrida de leer lo mismo...
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....