Capítulo 53 Las miradas que caían sobre Vanessa y Bianca eran de una malicia casi venenosa. En realidad, ambas habían realizado sus donaciones de forma anónima, entregando tres millones y un millón de dólares, respectivamente.
—Donar más o menos es solo cuestión de voluntad, ¿y vienen a armar un escándalo por eso?
—atacó Bianca sin distinción—. Nadie dijo que fuera obligatorio donar en una recaudación de fondos. Si ustedes donaron y ahora exigen que todos lo hagan, ¿qué pasará con los que no tienen dinero? ¿Qué diferencia hay entre lo que hacen y un chantaje moral? Pasaron cuatro años en la universidad, ¿estudiaron de adorno? Todos vienen vestidos muy elegantes, pero se comportan de forma patética, ¿no les da vergüenza?
Las palabras de Bianca silenciaron a los presentes.
Sin embargo, Karla no estaba dispuesta a ceder.
—Si los compañeros que no tienen dinero no donan, claro que nadie diría nada. Pero una de ustedes es una gran estrella y la otra una heredera de alta sociedad. ¿Ellas tampoco tienen dinero?
Estas palabras provocaron el asentimiento de los demás, y el blanco de las críticas volvió a ser Vanessa y Bianca. Parecía que las estaban atacando deliberadamente.
Vanessa miró a Natalia y lo comprendió todo. Al no ver el nombre de Karla en la pantalla de donaciones, preguntó:
—Y tú, ¿cuánto donaste?
Todas las miradas se giraron hacia Karla.
Se quedó helada.
—Yo...
—Karla viene de una familia humilde y apenas lleva un año trabajando —dijo Natalia para excusarla—, pero aun así donó trescientos mil dólares para demostrar sus buenas intenciones.
—Si ella dona trescientos mil dólares por buenas intenciones, ¿qué valor tiene entonces el millón que donó Bianca? —dijo Vanessa, mientras su amiga mostraba el comprobante de la transferencia desde su cuenta de banco.
El trabajo en equipo de ambas dejó sin palabras a los que tenían malas intenciones. Natalia, al verse derrotada, apretó la mandíbula con rabia. Incapaz de aceptar la humillación, le hizo una señal a Karla para que siguiera molestando a Vanessa.
Al enterarse de que Vanessa había donado tres millones de dólares, Karla siguió insistiendo.
—Vanessa, se supone que eres una heredera, ¿y solo das tres millones de dólares? Todo el mundo sabe que los León nadan en dinero; es de risa que seas tan tacaña con tanto que tienen —gritó Karla a todo pulmón, asegurándose de que todos la oyeran.

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