Capítulo 46 Alexis vio cómo Bianca estaba moliendo a golpes a Karla, y su cara se ensombreció.
—Vanessa, mira nada más qué clase de amigas tienes —amenazó Alexis—. Dile que se detenga o llamaré a la policía.
Había que admitirlo, él todavía sabía muy bien cómo manipularla.
Bianca era una figura pública; una denuncia afectaría seriamente su reputación.
Vanessa no quería que su amiga se metiera en problemas por su culpa, así que se acercó y le dio unas palmaditas en el hombro a Bianca, quien seguía montada sobre Karla dándole cachetadas a diestra y siniestra.
—Ya está bien, déjalo así.
Bianca, como era de esperarse, se detuvo.
Tras levantarse, se arregló la ropa y el cabello, y aprovechó para ponerse los lentes de sol y el cubrebocas, recuperando su habitual imagen de elegancia y frialdad.
—Te la paso por hoy —sentenció Bianca—, pero si vuelves a abrir esa boca, me encargaré de que no te quede lengua para estar de lambiscona.
Natalia se apresuró a ayudar a Karla a levantarse.
Karla estaba hecha un desastre; tenía las mejillas tan hinchadas por los golpes que era imposible contar cuántas cachetadas había recibido.
—¡Voy a llamar a la policía para que te arresten! — gritó señalando a Bianca con voz chillona—. ¡No te saldrás con la tuya!
Bianca cerró los puños con fuerza y sus nudillos crujieron.
—¿Qué dijiste?
Asustada, Karla se escondió detrás de Natalia, pero no se dio por vencida y se dirigió a Alexis.
—Señor Cisneros, estas dos mujeres están locas —dijo Karla—. No solo me golpeó Bianca, sino que Vanessa también quería maltratar a Nati. Son tal para cual, un par de víboras. Dijeron que Nati era una cualquiera que solo quería seducirlo a usted; nos insultaron de la peor forma posible. Una mujer así tiene el alma podrida; si en serio piensa casarse con ella, debería considerarlo muy bien.
La expresión de Bianca se endureció aún más.
—Parece que no te pegué lo suficiente, porque sigues diciendo estupideces.
—¡Ya basta!


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