Capítulo 217 Vanessa no quería tener nada que ver con Natalia, pero no podía resistir esa tentación. Por si era una trampa, fingió que no le importaba.
—¿En serio crees que te voy a creer? Todo eso lo dices porque tienes miedo de que vuelva con Alexis y arruine tus planes de meterte en su cama.
Vanessa lo dijo sin esfuerzo, pero fue un golpe. A Natalia le hirvió la sangre.
—¡Por eso mismo quiero hacer tratos contigo!
Quiero que tú y Alexis terminen de una vez por todas.
Natalia sabía exactamente qué la preocupaba, y fue al grano.
—Tranquila, no voy a jugar en tu contra. Queremos lo mismo. Yo quiero a Alexis, y tú... ya no vas a estar con él, ¿o sí?
Vanessa cedió.
Lo que pasó diez años atrás era una herida sin cerrar.
Lo que había escuchado esa mañana en el hospital, si no lo aclaraba, no iba a poder dormir ni vivir tranquila. Eso la iba a perseguir. Después de colgar, Natalia le mandó la dirección del club de tenis.
Antes de salir, Vanessa le compartió su ubicación a Rafael y le dejó un mensaje.
"Voy para allá".
En cuanto lo envió, salió. Ya en el club de tenis, Rafael seguía sin responder. Vanessa sabía que estaba ocupado, no se mortificó con eso y fue a las canchas.
Las canchas eran grandes y había bastante gente jugando.
Vanessa encontró a Natalia. Llevaba un conjunto deportivo rosa y blanco, y se veía llena de energía.
La que jugaba con ella era una socialité del mismo círculo, alguien que no tenía ninguna simpatía por Vanessa.
Natalia remató el último punto y paró. Se acercó a Vanessa limpiándose el sudor.
—Qué puntual.
Sonrió y la miró de arriba a abajo.
—Más te vale que en serio quieras alejarte de Alexis.
—Menos palabras —dijo Vanessa, sin emoción—.
¿Para qué me llamaste?
—Sígueme.
Natalia se dio la vuelta y caminó hacia adentro.
Vanessa desconfió y no se movió. A los pocos pasos, Natalia notó que no la seguía y se volvió a mirarla.
—Tranquila —dijo con arrogancia—, yo más que nadie quiero que salgas de la vida de Alexis de una vez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio