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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 193

Capítulo 193 Vanessa quedó suspendida en el aire y, por instinto, rodeó su cuello con los brazos.

Lo que él había dicho era fácil de malinterpretar, y Vanessa casi lo dijo sin pensar:

—No estoy cansada, no hace falta que me des un masaje en todo el cuerpo.

—¿Y si yo quiero?

Los ojos de Rafael ardían con un deseo que no intentaba disimular.

El corazón de Vanessa se aceleró. Pensó en algo y, sin poder evitarlo, se mordió el labio, incómoda.

Pero ese gesto, para Rafael, era una tentación letal. Sin decir más, bajó la cabeza y la besó.

Fue tan suave como siempre. La exploró entre besos mientras la llevaba en brazos hasta la cama.

La besó hasta dejarla sin fuerzas para resistirse.

Rafael sabía lo que hacía: era tentador y tenía el don de hacerla olvidar todo.

Cuando su cuerpo ardía y sus manos comenzaron a recorrerla, Vanessa recuperó los últimos restos de razón que le quedaban. Le tomó la mano y dijo entre jadeos:

—Yo... me bajó...

Rafael contuvo el aliento; las venas de sus sienes se marcaron.

—¿Cuándo?

—Media hora antes de que llegaras.

Rafael no reaccionó con la desesperación que Vanessa esperaba. En cambio, la besó en los labios y bromeó:

—Llegué tarde, no merezco compasión.

Vanessa no había anticipado esa reacción y no pudo evitar reírse.

—Entonces deberías pensarlo bien.

—¿La señora Cisneros está molesta porque llegué tarde?

Rafael le acarició la cara con ternura, con una chispa de diversión en los ojos.

Vanessa se quedó sin respuesta.

Rafael se rio bajo e hizo ademán de levantarse.

Vanessa lo tomó de la mano y lo miró fijo, sin parpadear. Dudó antes de preguntar:

—¿Estás enojado?

Tenía la cara ligeramente levantada, los ojos oscuros como uvas negras, claros y transparentes, con un rastro de preocupación.

—¿Tú qué crees?

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