Capítulo 192 Alexis habló con voz entrecortada, lastimado:
—Tú sabes bien que no me falta nada. Solo quiero volver contigo.
—Entonces piénsalo —dijo Vanessa, sin ningún interés en escuchar su arrepentimiento—. Cuando lo tengas claro, me avisas y lo resolvemos de una vez.
Sin esperar a que dijera algo, colgó.
Al bajar el celular, la presión que cargaba cedió un poco.
No podía negarlo: esos cinco años lo había amado perdidamente.
Pero no era masoquista. Unas cuantas palabras no iban a moverla para que volviera a dejarse engañar.
Porque amar de verdad es cuidar al otro. Si Alexis la hubiera amado, ¿cómo habría podido reprocharle todo una y otra vez e ignorarla, solo por Natalia?
Al poco rato, la pantalla del celular se iluminó.
Era un mensaje de Alexis: "¿No ibas a recompensarme? Primero agrégame a tus contactos, cuando sepa lo que quiero, te aviso".
Vanessa le echó un vistazo sin inmutarse y volvió a dejar el celular.
A las diez de la noche, Vanessa acababa de apagar la computadora.
El sistema alterno de su celular mostró una notificación. Lo tomó, entró, y apareció un mensaje del señor Palma: "Llego a Cartaluz en tres días. No lo olvides, ahí te espero".
Vanessa sabía que Cartaluz estaba por celebrar un congreso de vehículos eléctricos sin precedentes.
Estarían todas las marcas importantes, todas enfocadas en el sistema de conducción autónoma y la autonomía de batería.
VL: "Los detalles los coordinamos después".
Apenas envió el mensaje, Ilamaron a la puerta del estudio. Sin levantar la mirada, dijo:
—Pasa.
Pensó que era doña Juana, con otro suplemento de colágeno.
Hasta que escuchó unos pasos conocidos. Y el aire trajo un suave aroma a cedro frío, mezclado con una leve nota de alcohol.
Vanessa levantó la cara y sonrió.
—Ya llegaste.
Rafael entró con su traje oscuro hecho a medida, cargando un tazón del suplemento de colágeno, con esa presencia tranquila y refinada que lo definía.
—¿Todavía trabajando? —preguntó.

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