Capítulo 186 Leonardo no estaba conforme y los miró con fastidio, especialmente a Rafael.
¡Por fin le tocó vivir esto, y claro que lo disfrutaba!
Sergio dejó su copa y miró a Rafael, pensativo.
—Rafael, ya lograste lo que querías.
Leonardo sonrió como si tramara algo.
—Eso sí lo sé. Ese la ha traído en la cabeza al menos diez años.
En la mente de Rafael volvió a aparecer esa cara radiante, con esa sonrisa encantadora e ingenua, y ya no pudo quedarse quieto.
Levantó el brazo para ver su reloj y se puso de pie.
—Ya es tarde. Me voy. No quiero que ella espere mucho.
Leonardo se detuvo en seсо.
—Si apenas empezamos a beber.
Rafael se acomodó el traje, que no tenía nada que acomodar, y arqueó una ceja.
—Es la responsabilidad de un hombre casado.
Leonardo arrugó la frente, molesto. Tanta cursilería en una sola frase.
Sergio se rio brevemente.
—Vete. Nosotros nos quedamos otro rato.
Rafael asintió y salió del privado con paso firme.
En cuanto se fue, Leonardo sacudió la cabeza.
—Se acabó, Cambió. Se volvió un hombre de casa.
Vane sí tiene lo suyo.
Sergio lo miró de reojo.
—Estos años nunca anduvo de loco. ¿Para qué crees que esperó todo este tiempo?
Una sola frase fue suficiente para despertarlo.
Leonardo se quedó callado un momento, chasqueó la lengua dos veces, sacudió la cabeza y siguió bebiendo.
*** Vanessa acababa de salir del baño y se secaba el cabello mientras revisaba la hora en su celular.
Las once.
Abrió el chat con Rafael. El último mensaje seguía siendo el de antes, cuando le avisó que iba al club.
Pensando que estaría en una reunión de negocios, le escribió porque sentía que debía hacerlo:

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