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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 163

Capítulo 163 Tras servirles la comida, Itzel por fin regresó.

Sin embargo, se veía decaída, como si algo malo hubiera pasado.

—¿Qué tienes?

Vanessa la notó desanimada y le preguntó con preocupación.

Itzel jugueteaba distraídamente con el tenedor en su arroz con pollo asado, cabizbaja y con aspecto abatido.

—Tengo un problema familiar.

Itzel miró a Vanessa, dudando si continuar.

—¿Problemas de dinero? —Vanessa arqueó las cejas.

—Sí —asintió Itzel—. Un papá adicto a las apuestas, una mamá sin carácter y un hermano menor en la preparatoria... Toda la presión económica de mi familia recae sobre mí. Para empezar, mi sueldo en la serie no es tan alto, y se los di todo. Espero que no me juzgues, pero hace unos días les di tres mil dólares, y hace un rato me llamaron para pedirme quince mil. ¡¿De dónde voy a sacar tanto dinero?!

A medida que hablaba, Itzel se sentía cada vez más frustrada, casi a punto de llorar.

—Primero come. Ya encontraremos la manera de solucionarlo. —Vanessa le palmeó el hombro.

Itzel se sentía impotente. Intentó calmarse para seguir comiendo, pero no le pasaba bocado; apenas probó un poco y soltó el tenedor.

Cuando se preparaban para irse, fue a pagar la cuenta.

Vanessa no la detuvo.

Itzel había dicho que invitaría la comida, y si ella se adelantaba a pagar, solo lograría que su amiga se sintiera peor.

Cerca del restaurante había una calle peatonal muy concurrida.

Itzel comentó que había que disfrutar el momento y la arrastró hacia allá.

—En esta vida, hay que enfrentar los problemas como vengan y siempre tratar de estar felices.

Le dedicó a Vanessa una sonrisa despreocupada.

—Vanessa, tienes que pensar más en ti misma.

Compra lo que te guste y, por supuesto, lucha con valentía por la persona que amas; de lo contrario, si algún día lo pierdes, te arrepentirás.

Vanessa se quedó pasmada, como si hubiera vuelto cinco años en el pasado.

Cuando tenía diecisiete años, ella pensaba exactamente igual.

Pero el resultado de haber sido valiente y declararle su amor a Alexis fue que él terminó empujándola al abismo.

—¡Cuidado!

Itzel jaló a Vanessa con todas sus fuerzas.

¡Crash!

Un instante después, un florero cayó desde el piso de arriba y se estrelló en el lugar donde Vanessa había estado parada.

—¡Me salvaste! Gracias... —Vanessa abrió mucho los ojos y, aún con el corazón acelerado, miró a Itzel.

—No hay de qué. Menos mal que te jalé a tiempo, qué susto. —Itzel se llevó una mano al pecho— ¿Qué le pasa a la gente? ¿Cómo se les ocurre tirar cosas desde allá arriba? —se quejó.

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