—Señor Ibáñez, varias veces ha ayudado a la familia Zárate y ha pasado por encima de Grupo Firax para lastimar a mi gente. ¿Qué? ¿No le importa Grupo Firax o me desprecia a mí?
Genaro se estremeció. No esperaba que Rafael le hablara tan directo, y casi se muere del susto. Tenía más de sesenta años y nada menos que un muchacho que no llegaba a los treinta lo intimidó. Si eso se sabía, se le iba a caer la cara de vergüenza.
—Señor Cisneros, me acusa injustamente. Seguro hay un malentendido. Si hice algo mal, no tiene más que decírmelo. Yo, Genaro, le pediré disculpas como se debe.
Preguntaba lo que ya sabía. Tenía más claro que nadie a qué vino Rafael ese día. Pero no le quedaba más remedio que tratarlo con todo respeto. Las pruebas incriminatorias que Rafael tenía ahora en sus manos no solo comprometían al Corporativo Zarza, sino también a él.
Si Rafael las entregaba, medio mundo de la política y los negocios se sacudiría. Y el imperio que Genaro levantó con tanto esfuerzo seguramente quedaría en peligro inminente. Rafael resopló con desprecio.
—¿Disculpas? Entonces pague con su vida.
Dicho eso, agarró la taza de café y se la tiró. Fue tan repentino que la taza le dio a Genaro en la cabeza, y el café le quedó escurriendo por el cabello. Quedó hecho un desastre.
Varios de sus secuaces se pusieron inquietos, listos para actuar, sobre todo Pantera, el de las fuerzas especiales que hacía un momento le había cerrado el paso a Ricardo. Apretó los puños y estuvo a punto de abalanzarse.
Rafael levantó la mirada asesina.
—Inténtalo y verás. Haré que tú y toda la banda desaparezcan de Cartaluz para siempre.
Hablaba en voz baja, pero con una autoridad imposible de ignorar. Genaro apretó la mandíbula, furioso, pero no tuvo más remedio que aguantarse y detener a Pantera.
—Pantera, atrás. No le faltes al respeto al señor Cisneros.
Todavía estaba algo mareado. El golpe había sido fuerte y, aunque le dolía, por suerte no sangraba. Al ver cuánto era capaz de soportar, Rafael se levantó, alto y esbelto, se plantó frente a Genaro y lo miró con aire de superioridad.
—Cómo crezca el Corporativo Zarza en la capital no es asunto mío, pero si quieren meterse en Cartaluz a causar problemas, no lo voy a permitir. A cualquiera que los ayude lo consideraré mi enemigo. ¿Le quedó claro, señor Ibáñez?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Me pueden decir en qué momento se aman felices Vanessa y Rafael? Ya estoy aburrida de leer lo mismo...
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....