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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1158

—¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre?

Bianca rara vez había visto a Vanessa tan nerviosa. Desde que se hizo cargo del Grupo León, Vanessa ocultaba muy bien lo que sentía, pero ahora no hacía ningún esfuerzo por disimular su preocupación por Bianca.

Bianca se rio.

—No te pongas nerviosa. Si me haces tantas preguntas, al menos dame tiempo para responderlas una por una.

Con una sonrisa que le dio algo de vida a su cara pálida, Bianca, recostada contra la cabecera, miró a Vanessa con alivio y respondió todas sus preguntas antes de decir satisfecha:

—Haber podido conocerte en esta vida ya hace que todo valga la pena.

—Después de esto, ¿cómo voy a dejar que me pase algo? No quiero verte triste.

Vanessa también se rio.

—Acabas de despertar y ya estás con tus bromitas.

—Si en vez de mujer fueras hombre, no sé cuántas mujeres caerían rendidas ante tus palabritas.

Bianca levantó el mentón con orgullo.

—En eso tienes razón. Lástima que no soy hombre.

Las chicas eran tan suaves y olían tan bien que hasta a ella, siendo mujer, le gustaba admirar a las mujeres hermosas, de modo que, si fuera hombre, sería para morirse de felicidad.

Al ver que Bianca tenía buen semblante y se recuperaba bien, Vanessa se tranquilizó. Se quedó a acompañarla y conversaron sobre lo que había pasado últimamente, los rumores recientes y su boda.

—Despertaste justo a tiempo. Descansa un poco y, cuando llegue el día, vas a estar preciosa como mi dama de honor. Pero...

Vanessa se mostró preocupada.

—La boda es dentro de dos días. ¿Crees que aguantarás? Puedo posponerla unos días y esperar a que te recuperes antes de...

—No, no, no. Ni se te ocurra.

Bianca estaba muy seria.

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