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Devuélveme lo que es Mío romance Capítulo 16

—¡Ahhh, waaah! —sollozó Jazmín, llevando el melodrama a su máxima expresión—. ¡Resulta que sí me aman, a mis padres y a mi hermana sí les importo!

Ximena apretó los puños con tanta fuerza que casi se entierra las uñas. ¡Un diez por ciento! ¡Esa tajada le pertenecía a ella!

Originalmente, sus padres planeaban darle a Jazmín un mísero tres por ciento de la empresa. El resto del patrimonio, ya fueran mansiones, efectivo, propiedades y hasta las joyas, iban a ser exclusivas de Ximena. Pensaban conformar a la chiquilla dándole un par de millones para que no molestara.

¡Pero con un estúpido berrinche en la cornisa, esa don nadie le acababa de robar un siete por ciento más! Las acciones del corporativo eran la joya de la corona en la familia. Ese siete por ciento no era cualquier cosa; equivalía a cientos de millones. Millones que engordarían la cuenta de Jazmín, y dejarían los bolsillos de Ximena más ligeros. Era imposible que no estuviera rabiando de la furia.

...

Mientras tanto, Jazmín continuaba con su función, agachando la cabeza para limpiarse las lágrimas de cocodrilo. En realidad, solo estaba dándoles el espacio a Ximena y Patricio para que la salvaran; de ninguna manera quería seguir jugando con el equilibrio allá arriba.

Como era de esperarse, Patricio no dejó pasar su gran momento heroico. Con un par de zancadas ágiles y un movimiento preciso, la tomó del brazo y tiró de ella, jalándola bruscamente hacia el piso seguro.

Jazmín aprovechó el impulso para dejarse caer directamente en los brazos de Patricio, abrazándolo por el cuello.

—Patricio... —susurró.

—Suéltame —advirtió él con un tono gélido, intentando zafarse de ella.

Pero Jazmín fingió estar tan sumergida en el pánico que solo se aferró más a él:

—¡No me dejes, me da miedo!

Ximena sentía tanta repugnancia al verlos que se obligó a respirar profundo para no descuadrar su expresión angelical. Arrancó bruscamente a Jazmín de los brazos de Patricio y la envolvió en los suyos.

—Jazmín, por Dios, ¡me sacaste un susto de muerte! —lloriqueó con la voz temblorosa—. ¿Qué hubiera sido de mí si te pasaba algo?

Abajo, en cuanto Fermín y Laura vieron que Jazmín estaba a salvo, subieron las escaleras a todo pulmón. Cuando Fermín la tuvo enfrente, quiso soltarle un buen golpe y maldecir a la chamaca rebelde hasta quedarse sin voz.

Pero al mirarla, los regaños simplemente no le salieron. Laura la abrazó de inmediato con los ojos empañados:

—Vamos para abajo —murmuró.

Evidentemente, la cena de cumpleaños quedó arruinada. Un rato después, llegó el secretario de Fermín.

—Señor Mendoza, aquí están los papeles para el traspaso de acciones.

A estas alturas, Ximena tenía las manos atadas. Con Patricio en la misma habitación, no podía exigirles a sus padres que cancelaran el trámite. No le quedó de otra más que masticar su coraje y pensar en un plan a largo plazo para recuperar cada centavo más adelante.

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