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Devuélveme lo que es Mío romance Capítulo 14

Fermín miró de reojo a Patricio. Sabiendo que él estaba presente, tuvo que tragarse la rabia.

—Hasta que no corrijas tu actitud, tu hermana guardará tus acciones. Y si sigues comportándote así, despídete de cualquier participación en el Grupo Mendoza; todo se lo quedará Ximena.

Jazmín respondió a propósito, con actitud rebelde:

—¿Por qué? ¿Por qué tiene que quedarse mis cosas? Si es así, dile que me deje guardarle a Patricio también.

—¡Insolente! —El rostro de Fermín enrojeció de furia, mientras la expresión de Ximena también se ensombreció.

Tratando de mantener la compostura frente a una visita externa, Fermín hizo un esfuerzo monumental por contener sus gritos:

—¿Todavía tienes el descaro de preguntar por qué? Tu hermana nos lo contó todo. Te has estado revolcando con cualquiera, ¿o crees que tu madre y yo no nos damos cuenta?

—Ninguna señorita decente hace lo que tú haces. Si sigues por ese camino, olvídate de las acciones de la empresa. Tampoco verás ni un centavo más de nosotros, ¡voy a cancelar tus tarjetas ahora mismo!

La noche anterior, Ximena los había llamado y les hizo escuchar todo... escuchar cómo Jazmín se entregaba a un hombre cualquiera. Él y su esposa estuvieron despiertos toda la noche, ahogados en rabia. Acordaron que, esta vez, someterían a Jazmín a una disciplina estricta. Siempre habían sido demasiado permisivos con ella, y este era el resultado.

—¡Bien! Como no van a darme nada, ¡entonces ya no quiero vivir! ¡Me voy a matar en este instante! Total, nunca me han tratado como a su hija.

—¡Maldita sea, qué estupideces estás diciendo!

Al escuchar esa declaración tan drástica, a Fermín se le encogió el corazón por un segundo. A pesar de todo, era su propia sangre. Podía tener a su favorita, pero tampoco es que no sintiera nada por ella. Jamás desearía su muerte.

—¡No son estupideces! ¡Hace tiempo que no le encuentro sentido a vivir!

—¡Me voy a matar! ¡Me cansé de todo esto! ¡Me quiero morir!

—¡Me voy a matar! ¡Me voy a matar!

Y con esos gritos desgarradores, Jazmín salió corriendo escaleras arriba.

Fermín, Laura, e incluso Ximena palidecieron de golpe.

—¡¿Qué demonios intentas hacer?! —exclamó Fermín con la voz temblorosa—. ¡¿A dónde vas allá arriba?!

Jazmín tomó el ascensor directo hacia el quinto piso. Fermín y Laura sintieron que el alma se les escapaba del cuerpo.

—¡Ximena! ¡Ximena! ¡Corre a detener a tu hermana!

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