Entrar Via

Cuando te Fuiste, me Coroné romance Capítulo 1

Florencia Sáenz estaba acostada en la mesa de operaciones, sintiendo que la sangre de su cuerpo estaba a punto de secarse.

La luz deslumbrante del quirófano casi no le permitía abrir los ojos, pero se esforzaba por mantenerlos abiertos, clavando la mirada en la puerta.

Hacía media hora, había ido al jardín de niños a recoger a Miranda Luque y sufrieron un accidente.

Cuando el auto se abalanzó sobre ellas, empujó a su hija para ponerla a salvo.

La niña se salvó, pero ella salió volando por el impacto y quedó tendida en un charco de sangre, incapaz de levantarse.

Ahora, había sido trasladada al hospital.

No había nadie frente a su cama de urgencias, ni siquiera su hija.

No sabía cómo estaba la niña, si se había lastimado o no...

Luchó por levantarse para ir a ver a su hija, pero su cuerpo se sentía como si estuviera clavado a la cama, y cada movimiento le causaba un dolor desgarrador.

—Mamá...

Le pareció escuchar a su hija llorar.

Los ojos de Florencia se llenaron de lágrimas, y justo cuando estaba a punto de responder, escuchó pasos apresurados al otro lado de la cortina.

—Doctor, por aquí, venga rápido.

Era la voz de Víctor Luque, su esposo.

Sonaba tan frío como siempre, pero con un ligero tono de urgencia que rara vez mostraba.

Apenas terminó de hablar, la vocecita tierna de Miranda resonó de inmediato:

—Señor doctor, se equivocó, no es por allá, es por aquí...

El corazón de Florencia dio un vuelco.

Reunió todas sus fuerzas para apartar la cortina.

Su esposo y su hija tiraban del brazo del doctor, guiándolo hacia la cama de al lado.

—Pero la paciente de la habitación uno está mucho más grave, necesito primero...

Cuando despertó, ya habían pasado dos días.

Florencia abrió los ojos. La habitación estaba vacía, seguía sin haber nadie.

Movió los dedos y sintió un dolor inmenso, como si su cuerpo hubiera sido desarmado y vuelto a armar.

Bajó la mirada y vio que estaba cubierta de vendajes. Tenía un yeso en el brazo y otro en la pierna.

Quería tomar agua. Había un vaso en la mesa de noche, así que estiró la mano para alcanzarlo. Sus dedos rozaron el cristal, pero no tuvo fuerzas para levantarlo.

Intentó sentarse, pero el dolor punzante la hizo sudar frío al instante y cayó pesadamente sobre la cama.

Alguien pasó por el pasillo. Justo cuando iba a pedir ayuda, escuchó una conversación entrecortada.

—La señorita Lara de la suite VIP sí que tiene suerte. Apenas se rasguñó un dedo y el señor Luque le trajo al mejor equipo médico, hasta especialistas extranjeros...

—Ni me lo digas. Y esa niñita, de unos cinco años, dándole de comer sopa a la señorita Lara en la boca. Soplaba cada cucharada para que no se quemara, casi me hace llorar de ternura.

—Oye, ¿y esa señorita Lara no será la esposa del señor Luque? Como padre e hija la tratan tan bien, parecen una familia de verdad.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando te Fuiste, me Coroné