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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 889

Violeta lo tenía clarísimo en el fondo: todo lo que era, se lo debía al Grupo Delgado.

Sin el respaldo de su papá, jamás habría podido vivir tan tranquila y despreocupada.

Después de mandar el mensaje, se quedó sentada en la cama, esperando una respuesta.

El cabello lo tenía hecho un desastre y la mejilla izquierda seguía hinchada y roja.

Esa noche, simplemente no se atrevió a cerrar los ojos, temía perder el mensaje de Catalina.

En cuanto le llegó la respuesta de Catalina, contestó al instante.

Solo entonces pudo relajarse, se lavó la cara, se cepilló los dientes y por fin se acostó para recuperar fuerzas. Sabía que por la tarde iba a necesitar toda la energía posible para enfrentar los problemas.

Sin embargo, Violeta sentía que olvidaba algo importante.

No sabía exactamente qué era, pero por más que lo pensaba, no lograba recordarlo.

Tenía la cabeza llena de la idea de que Catalina ya le había contestado, y con eso, pudo estar tranquila.

...

Estudio Renacer.

Joana ni siquiera alcanzó a investigar el tema de los comentarios pagados cuando notó que las noticias negativas en internet se estaban esfumando como si nada.

De pronto, esos comentarios dañinos desaparecieron.

Incluso Isidora lo notó y le pareció raro:

—¿Será que alguien hizo algo tras bambalinas? Yo ya me estaba preparando para seguir peleando con esos haters.

Paulina se rio bajito:

—Que ya no haya comentarios malintencionados es una buena noticia, ¿no?

—Pues sí, tienes razón —admitió Isidora, rascándose la cabeza, algo apenada—. Llevo días peleando en línea, mi cabeza estaba a mil, y ahora con este silencio... hasta lo siento extraño.

Joana no pudo aguantarse la risa:

—Isidora, por mucho que discutas con los haters, no sirve de nada. Ellos igual te van a tirar hate. Al final, solo están haciendo su chamba, les pagan por eso. Es una forma de buscarse la vida.

Ella respetaba esa manera de ganarse el pan, aunque admitía que no era la más honesta.

—Vaya, Joana, qué comprensiva eres —exclamó Isidora, sorprendida.

Joana solo se encogió de hombros:

—¡Me encanta ver que mis compañeras son tan dedicadas!

Paulina sonrió y arrancó su reporte:

—Ya cerramos acuerdos con las principales plazas comerciales, solo falta definir la fecha de apertura. Las campañas y la decoración de las tiendas están a todo lo que dan, el equipo anda hasta tarde afinando detalles.

Joana la miró con satisfacción:

—Paulina, de verdad lo estás haciendo increíble. Nunca me imaginé que avanzaríamos tan rápido. Sabía que podía confiarte esto, y no me equivoqué.

—Ay, Joana, me sacas los colores —respondió Paulina, sintiendo el calor en las orejas.

—Listo, sigue con lo tuyo. Si pasa cualquier cosa, avísame y lo resolvemos.

Joana, siempre atenta, notó la timidez de Paulina.

—Gracias, Joana, en eso estoy —dijo Paulina, y salió de la sala de juntas.

Apenas puso un pie fuera, sintió que el rubor se le bajaba un poco.

¿Quién no se distraería con la belleza de Joana?

Encima, esa mujer espectacular todavía te lanza elogios como si nada.

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