Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 1154

—Joana, tú también debes cuidar tu salud.

Paulina e Isidora hablaron al unísono.

Especialmente Isidora, cuyos ojos rebosaban de un cariño casi doloroso por Joana.

Ella había visto cómo este estudio comenzaba desde cero.

Ahora que había tanta gente atacando a Joana, solo de pensarlo, Isidora sentía una tristeza profunda.

En todo este camino, Joana había tenido que tragar demasiada amargura.

Y sin embargo, ella no podía hacer mucho para ayudarla.

Con ese pensamiento, Isidora miró a Joana con los ojos llenos de compasión.

Joana captó la intención de Isidora y no pudo evitar reírse por dentro:

—¿Qué pasa? ¿Por qué me miran así de repente?

—Joana... yo... —la voz de Isidora empezó a quebrarse, al borde del llanto.

Esa reacción hizo que Joana no supiera si reír o llorar.

Pero en el fondo, se sintió muy conmovida.

Joana suspiró con ternura:

—Isidora, eres la que lleva más tiempo conmigo, entiendo lo que sientes, pero estos baches son algo que puedo soportar perfectamente. Esto no es nada.

Su mirada se volvió firme:

—Además, estas pequeñas tormentas ya las tenía previstas mucho antes de abrir el estudio; sabía que en algún momento nos toparíamos con ellas.

Paulina escuchaba a un lado con admiración.

Apretó los puños en secreto, jurándose a sí misma aprender de Joana.

Había conocido a muchos jefes, pero solo Joana lograba que la admirara desde el fondo de su corazón.

Su trato hacia los demás siempre era sincero.

Isidora también soltó un suspiro:

—Está bien, entonces nos vamos. Joana, ten cuidado al regresar.

Joana asintió:

—Lo haré, no se preocupen por mí.

Cuando las dos se marcharon, Joana se sentó en su silla y respiró hondo.

Miró la oficina vacía y sintió una extraña melancolía.

Capítulo 1154 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo