Entrar Via

Compláceme, Papi romance Capítulo 90

Grayson

El corazón me latía descontrolado, como si quisiera salírseme del pecho. El sudor me corría por la frente y empapaba el nacimiento del cabello. Tenía los puños tan apretados que me dolían, pero no podía aflojarlos.

El sonido de las puertas del ascensor al cerrarse resonó por todo el restaurante. Solo entonces pude respirar.

Me incliné y me aferré al borde de la mesa con ambas manos para evitar que las piernas me fallaran. Imposible. La cabeza me daba vueltas; los pensamientos se atropellaban hasta que apenas podía ordenarlos.

Imposible. Nunca en mi vida imaginé que acabaría cara a cara con ese demonio.

Lo evité durante toda mi vida. Sabía que no le agradaba a Apollo y lo aceptaba. Siempre mantuve las distancias y descarté la idea de hacer negocios con él, por mucho que lo deseara. Todos conocían la verdad. Por peligroso que fuera, Apollo era la mejor persona del país con quien hacer negocios. Sus contactos y su poder alcanzaban todos los sectores. Podía levantar imperios en una noche y destruirlos al amanecer.

Incluso vi al mismísimo presidente actuar con cautela cuando alguien mencionaba a Apollo. Por eso, cuando me avisaron que quería reunirse conmigo, casi no lo creí. ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?

Me vinieron a la mente dos posibilidades. La primera era que había cambiado de postura y por fin había decidido trabajar conmigo. Por eso llevé a Charles, mi heredero. Si podía vincular a mi familia con la red de contactos de Reed, aprovecharía la oportunidad.

La segunda era que había ofendido al hombre equivocado y Apollo había venido a destruirme. Pero jamás imaginé algo así.

Apollo Reed, el hombre más despiadado del mundo, había llegado hasta allí no por negocios ni por venganza, sino por una mujer.

Y no una mujer cualquiera. La prometida de mi hijo. Grace.

No tenía sentido. No lograba entenderlo. ¿Por qué ella? ¿Por qué un hombre como él se interesaría en ella?

Quería que Charles se casara con ella por una razón muy sencilla. Sus padres eran unos idiotas codiciosos dispuestos a vender a su hija por el precio adecuado. Grace era perfecta para mis propósitos, pues era obediente, ingenua y dócil. Una esposa perfecta, sin carácter. La tapadera ideal para los secretos de mi hijo.

Era fácil de controlar. O eso creía. Cuando rompió con Charles tras descubrir la verdad sobre él, me enfurecí. Creí que bastaría con amenazarla para que cediera, como todos los demás.

Pero, carajo. Qué equivocado estaba. No estaba sola ni desprotegida. Tenía un protector. El propio Apollo la respaldaba.

Apreté los dientes mientras la furia se mezclaba con el miedo que me recorría. ¿Qué clase de broma enfermiza era esa? Grace, un simple peón desechable en mis planes, había llamado la atención del único hombre a quien nadie en el país se atrevía a provocar.

Me sequé el sudor de la frente, pero me temblaba la mano. No. Lo demás ya no importaba. Si ahora le ponía un solo dedo encima, mi vida se acababa. Suspiré hondo, me pellizqué el puente de la nariz y me enderecé. Ya no me quedaba paciencia.

—Charles —dije con sequedad.

Seguía en el suelo, encorvado y con la cabeza agachada. Al oírme, levantó la cabeza bruscamente.

—S-sí...

—Aléjate de Grace. Te buscaré otra mujer con quien casarte.

—¿Qué?

Me di la vuelta, harto ya de aquel espectáculo lamentable, pero antes de dar un paso sentí que algo se aferraba a mi pierna.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Compláceme, Papi