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Compláceme, Papi romance Capítulo 73

Grace

Cuando era más joven, una de las monjas solía decirme que en la vida solo había dos caminos y que cada decisión que tomara me acercaría a uno o al otro. Decía que esas decisiones tenían el poder de cambiarlo todo.

Y oía su voz resonar en mi cabeza.

Aunque Genesis hacía una pregunta en apariencia sencilla, todos los que estábamos en el ascensor sabíamos que no lo era. Comparaba a Apollo y a River, los dos hombres que estaban a cada lado de mí. Hasta Chase parecía darse cuenta.

Pero ¿por qué meter a River en esto? Entendía por qué Genesis había metido a Apollo en la comparación, pues sabía que había algo entre nosotros. Pero ¿River? Eso no lo entendía. River y yo solo éramos amigos. No importaba. Lo importante era responder sin caer en la trampa que Genesis había tendido.

Lógicamente, River era la opción segura. Siempre lo había sido. Antes de todo ese desastre, era la clase de hombre que habría elegido. Era amable y mucho más normal que Apollo. Aunque tampoco podía decir que River fuera un hombre común. Era atractivo y tenía un encanto capaz de hacer suspirar a cualquier mujer. Pero al menos era un compañero de trabajo, alguien con quien podría intentar algo si quisiera tener un romance tranquilo en la oficina.

Sería una opción segura y sencilla, sin peligros ni complicaciones. Desde luego, nada que ver con el CEO frío y despiadado al que ya había dejado entrar en mi vida.

Sí, River era la opción correcta. Sobre todo aquí, delante de todos. Decir que prefería a mi jefe en vez de a mi amigo sonaría sospechoso y disparatado.

Aun así, algo muy dentro de mí insistía en que pronunciar el nombre de River también sería un error. No era tanto vacilación como instinto de supervivencia.

Miré a Apollo de reojo.

No había dicho una palabra. Se mostraba relajado, como si toda esa conversación le pareciera indigna de su atención. Pero no podía librarme de la sensación de que estaba más interesado de lo que dejaba ver.

Me pregunté qué le estaría pasando por la cabeza en ese momento.

—Debe ser difícil decidir si todavía lo estás pensando —comentó Genesis con una sonrisa cada vez más amplia—. Bueno, supongo que eso significa que alguien tendrá que esforzarse más antes de que otro te conquiste.

Noté que miraba de reojo a Apollo; estaba claro que intentaba avivar el fuego.

—Yo... —empecé a decir mientras buscaba una respuesta neutral, pero una mano cálida me sujetó la nuca.

Giré un poco la cabeza, sorprendida. River. No me sujetaba con brusquedad, pero aquel contacto me resultaba desconocido, demasiado íntimo y casi travieso. Se inclinó hacia mí; sus labios quedaron tan cerca de mi oído que se me cortó la respiración.

—Personalmente, creo que un chico amable con estilo de chico malo te va bastante bien —murmuró tan bajo que estaba segura de que solo yo podía escucharlo.

Me dio mucho calor. Me ardía la cara y, antes de poder evitarlo, miré primero a Apollo y luego a Genesis.

Apollo mantuvo la mirada fija en mí hasta que empezó a resultarme casi asfixiante. Genesis, en cambio, parecía encantada y la curiosidad le iluminaba los ojos.

—¿Verdad, Grace? —murmuró River.

Tragué saliva con el pulso acelerado. Alcé despacio la cabeza para mirarlo y, pese a tener los labios resecos, logré responder:

—S-sí.

No pude evitar preguntarme si había acabado en el camino equivocado, tal como la monja me había advertido una vez.

—Buena chica.

Esas palabras le salieron a River con toda naturalidad y, sin embargo, me golpearon más de lo debido. El elogio me hizo abrir los ojos. ¿Qué había sido eso? ¿Era cosa mía o River se comportaba así por algo en especial?

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