Apollo
Pasé las páginas del informe mientras repasaba cada línea con la mirada. El despacho estaba en silencio, salvo por el roce ocasional del papel y el suave golpeteo de la lluvia contra las ventanas. Me había quitado la corbata hacía rato y la había dejado en el sofá; llevaba desabrochados los dos botones superiores de la camisa. Tenía las mangas arremangadas y los antebrazos apoyados sobre la mesa.
Volví a pasarme una mano por el cabello y sentí los mechones revueltos caerme sobre la frente. El celular vibró sobre el escritorio. Genesis.
Activé el altavoz sin apartar la mirada de la carpeta que tenía delante.
—Hola, jefe —dijo con una voz demasiado alegre para esa hora de la noche—. ¿Cómo estás?
—¿Qué necesitas? —pregunté.
Suspiró.
—Déjame adivinar. Sigues trabajando incluso en casa. Ya es tarde, ¿sabes? El mundo no se va a acabar. Puedes dejar esa montaña de papeleo para mañana.
—Si no tienes nada que decir, voy a colgar.
—Tú y tus malditas amenazas —murmuró—. En fin, pasó algo interesante en la oficina.
No dije nada. Seguro solo iba a quejarse como de costumbre.
—Estaba trabajando hasta tarde —continuó— y me encontré con algo interesante.
—¿Qué cosa? —pregunté sin interés mientras pasaba a la página siguiente.
—Es una sorpresa. —Por el tono, supe que sonreía.
—Entonces lo averiguaré mañana.
—No, no, no hace falta —se apresuró a decir—. En cambio, alguien irá a verte esta noche. Le di tu dirección y mi llave de repuesto.
Me detuve y alcé la mirada del informe. ¿Una llave de repuesto?
—¿Tienes una llave de repuesto? —Arqueé una ceja.
—Claro que sí —respondió sin vergüenza—. Si te pasara algo, nadie se enteraría porque vives recluido. Hice una copia por precaución. De nada.
Antes de que pudiera decir nada, cambió de tema.
—En fin, diviértete, Apollo. Espero de verdad que sea ella quien logre cambiarte.
Colgó. Me quedé mirando la pantalla un segundo y dejé el celular sobre el escritorio.
No tenía idea de qué hablaba. Genesis hablaba demasiado y la mitad de lo que decía no tenía sentido. Hacía mucho que había dejado de intentar entenderla.

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