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Compláceme, Papi romance Capítulo 195

Grace

Me eché agua en la cara y apoyé las manos con firmeza en el lavabo mientras respiraba despacio. El cabello se me pegaba a las mejillas en mechones desordenados; el agua me goteaba por el mentón y empapaba el cuello de mi camisa. Mis ojos reflejaban mucha más inquietud de la que deberían.

Dios.

Todo había cambiado. Cosas que jamás habría imaginado habían salido a la luz tan rápido que todavía no lograba asimilarlas.

Al igual que los demás, cuando pensaba en la persona que había iniciado todo esto, la primera imagen que me venía a la mente era la de un hombre, no la de una mujer. No era porque creyera que los hombres lo controlaban todo, ni que fueran más inteligentes o capaces. Siempre había creído que la inteligencia no tenía nada que ver con el género; cualquiera podía ser brillante y cualquiera podía ser cruel. Un hombre era, sencillamente, la primera imagen que se me ocurría, lo más fácil de suponer.

Y eso era precisamente lo que hacía aún más peligrosa a la verdadera culpable.

Como nadie había sospechado que una mujer fuera la autora intelectual de todo, había podido moverse libremente y seguir con sus juegos sin miedo a que la descubrieran demasiado pronto. Si Hannah no hubiera reunido el valor para hablar, aquellos juegos habrían ido cada vez más lejos. Ella se habría vuelto aún más imprudente y más segura de sí misma. Pero ahora eso ya no importaba. Hombre o mujer, me daba igual. Fuera quien fuera, había cruzado un límite sin vuelta atrás.

Había matado a los padres de Hannah y había tratado la vida de Apollo como un tablero de ajedrez, moviendo las piezas para divertirse.

Apreté la mandíbula y me quedé mirando mi reflejo, cada vez más decidida. Jamás permitiría que nadie jugara con las vidas de las personas que me importaban. Para protegerlas, tenía que hacer algo, aunque eso significara exponerme al peligro.

Cerré la llave, me sequé la cara con las mangas y exhalé despacio antes de dirigirme a la puerta. Pero, en cuanto salí, choqué de frente con alguien.

—Lo siento —alcancé a decir mientras daba un paso atrás.

—Lo siento —dijo la mujer al mismo tiempo.

Me quedé inmóvil.

Esa voz... ¿por qué me resultaba tan familiar?

Levanté la cabeza y fruncí el ceño, pero, antes de que pudiera verle bien la cara, ya se había dado la vuelta y metido en uno de los cubículos del baño. Me quedé allí un momento, mirando las puertas cerradas.

Tal vez estaba pensándolo de más. Tal vez los nervios me estaban jugando una mala pasada.

Sacudí la cabeza, salí del baño y miré a mi alrededor en el pasillo del hospital. Antes me había excusado para retirarme después de contarles a Apollo y a Genesis lo que había descubierto; estaba demasiado nerviosa para quedarme a escuchar lo que tuvieran que hablar.

Respiré hondo, tratando de calmarme. No tenía sentido dejarme arrastrar por la angustia ahora. Necesitaba concentrarme. Necesitaba pensar en Hannah.

Pronto le darían el alta y yo todavía no sabía qué sería de ella después. Cuando le pregunté a Genesis, me dijo que quizá la llevarían a un orfanato. Aunque me prometió que la cuidarían, esa respuesta no me tranquilizó. Pensar que enviarían a Hannah a un lugar desconocido, sola después de todo lo que había perdido, hacía que me doliera el pecho.

El orfanato no era el lugar más terrible, pero yo había crecido allí, así que sabía mejor que muchos cuánto podía marcar a un niño. Algunos salían adelante sin demasiados problemas. Otros aprendían a sonreír mientras se sentían dolorosamente solos. Y, en este momento, Hannah no necesitaba ese tipo de ambiente. Necesitaba cariño, estabilidad y personas que la amaran sin condiciones.

La idea me acompañó por el pasillo y se volvió más insistente con cada paso.

¿Y si... pudiera quedarse conmigo? ¿Con Eleanor, Wyatt y los niños? ¿Con Apollo?

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