Entrar Via

Cenizas del Tiempo romance Capítulo 4

Fabiola había sido quien más contacto tuvo con Karina en esos cuatro años, así que conocía bastante bien cómo pensaba.

—Ese tipo sí que se siente la última Coca-Cola del desierto.-

Sin embargo, no podía quedarse tranquila, así que cuando se detuvieron en el semáforo, volteó a ver a Karina.

—A ver, dime la neta, ¿todavía te gusta ese sujeto?

Karina soltó una pequeña risa y respondió con calma:

—¿Tú crees que me faltan tornillos? Eso de antes fue porque era una chava inmadura, pero ya llevo cuatro años fuera, ¿cómo crees que voy a seguir igual? Además, tengo novio.

Fabiola se sorprendió y le brillaron los ojos:

—¿Tienes novio? ¡Eso sí que no me lo esperaba! ¿Desde cuándo andas de misteriosa y no me cuentas nada?

Pensando en su novio, Francisco Carrillo, a Karina se le dibujó una sonrisa suave y cariñosa en el rostro.

—No llevamos mucho, apenas unos meses. Al principio solo platicábamos, no sabía si íbamos a terminar saliendo, por eso no te dije nada.

Fabiola, con sólo escucharla, supo que Karina iba en serio esta vez.

—Eso está bien, manita, ya entrando en otra relación es señal de que sí superaste lo de antes.

Karina respondió con una carcajada:

—Eso ya lo había superado desde hace rato.

—¿Y a qué se dedica? ¿Está guapo o qué? —preguntó Fabiola, bien curiosa.

Karina la empujó, divertida:

—Tú sí que eres superficial, lo primero que preguntas es si está guapo.

Fabiola se rio sin pena:

—Ni modo, la neta es que si no está bonito, ni ganas te dan de verlo. ¿Cómo era la frase esa? Nadie quiere ver más allá de lo fachoso si ni de entrada se ve bien. Por mucha personalidad que tenga, primero tiene que entrar por los ojos, ¿o no?

Karina rodó los ojos, pero igual sacó su celular y buscó una foto para mostrarle.

—Mira tú misma, a mí sí me late.

Fabiola detuvo el carro a un lado de la calle y tomó el celular con curiosidad.

—La verdad, para ser gente común, sí está bien. Pero... tú sabes, si lo comparo con Orlando...

Karina la interrumpió levantando la mano.

—¡Ya detente!

—Estoy buscando novio para la vida, no para un concurso de belleza.

—¡Ajá! Con razón te regresaste tan rápido, era por este asunto. Te vendiste por amor, ya ni disimulas. Ahora sí te vi la cara de interesada.

Karina se apresuró a calmarla:

—No, no, también volví por la lana, y claro, por ti.

Fabiola fingió indignación:

—¡No me mientas! Entre más hablas, peor quedas. Eres una vendida al amor.

—Si me dijeras que fue por la lana, tal vez te perdonaba...

—Pero mira, por un tipo, ¿cómo crees que me siento yo ahora?

—En fin, declaro oficialmente que estamos peleadas... por tres minutos.

Karina no pudo evitar reírse y volvió a suplicar:

—Va, va, acepto mi culpa, ¿sí? ¿Me perdonas si te invito a cenar hoy para compensarte?

—¡Quiero banquete! Si no hay banquete, no me contento.

—Hecho, escoge el restaurante que más te guste, yo pago y tú solo disfruta.

—¡Así sí me gusta!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cenizas del Tiempo