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Cenizas del Tiempo romance Capítulo 3

Después de despedirse de Inés, Karina no tuvo que esperar mucho para ver a Fabiola.

Apenas la vio, Fabiola agitó el brazo con fuerza.-

—¡Aquí, aquí, Karina!

Karina, jalando su maleta, se acercó a paso apurado.

—¡Ya te extrañaba un montón!

Fabiola la abrazó con tanta energía que casi la levantaba para darle vueltas.

—Llegaste rapidísimo, pensé que te ibas a tardar un rato más —comentó Karina entre risas.

—Ni me digas, en teoría iba a llegar media hora antes —le contó Fabiola—. Pero hoy no sé qué onda, en el camino al aeropuerto hubo un choque.

—¿Qué pasó? —preguntó Karina, intrigada.

—Tampoco sé mucho, pero dicen que fue cosa de un tipo que andaba con la amante, la esposa se enteró y fue a alcanzarlo en el carro. Cuando los alcanzó, ¡zas! Se estrellaron. Dicen que la amante murió ahí mismo y el tipo quedó grave. Estuvo durísimo, cuando pasé vi sangre por todos lados...

Al recordar la escena, Fabiola no pudo evitar estremecerse.

Karina también sintió un escalofrío tras escuchar la historia.

—Qué fuerte...

—Ni que lo digas.

—Bueno, ya, mejor hablemos de otra cosa. Vámonos —apresuró Karina.

Fabiola tomó la mano de Karina y juntas caminaron rumbo al estacionamiento.

Ya en el carro, Fabiola no tardó en soltarle:

—¿Cuántas veces te dije que volvieras a Villa Armonía y nunca quisiste? ¿Por qué ahora sí te animaste y hasta viniste tan rápido?

Karina se acomodó y respondió:

—La filial de Laderas de Estrella cerró, está difícil encontrar trabajo. Justo el jefe me dijo que si quería, podía regresar a la oficina central y me respetaban el sueldo como allá, así que ni lo pensé.

Fabiola la miró, entre divertida y molesta.

—¡Qué interesada eres! Yo de ingenua pensé que ya te había dado nostalgia y que volviste porque me extrañabas.

Mientras decía esto, manejaba con una mano y con la otra intentó empujar a Karina.

Karina le sujetó la mano y sonrió.

—¡Claro que te extrañé! ¿Cuándo dije lo contrario?

Fabiola seguía haciéndose la ofendida:

—Nos topamos en el avión, venía sentado justo delante de mí —respondió Karina, sin darle mayor importancia.

Fabiola abrió los ojos, sorprendida.

—¿Él en clase económica? ¿Será que Alianza Luminaria ya se está yendo a la quiebra? Si hace poco salió en las noticias que compraron Consorcio Terraviva y se gastaron miles de millones.

Karina negó con la cabeza.

—Quién sabe, igual y solo quería pasar desapercibido.

Fabiola soltó un suspiro.

—Sí, los ricos piensan diferente a nosotros. Por eso ellos terminan de jefes y uno aquí, echando relajo.

—Pero dime, ¿para qué te llamó?

Karina se encogió de hombros.

—No tengo idea. Eso sí, su actitud ya no fue igual que antes, hasta me preguntó cuándo volvía.

—¿Es en serio? Ese tipo está mal de la cabeza. Si cuando la familia Reyes te corrió, él fue el principal responsable. Y ahora sale con que te llama, qué hipócrita —reviró Fabiola.

Karina se encogió de hombros, como si nada.

—Seguro piensa que todavía me trae loca, que ahora que regresé le voy a causar problemas. Quiso tantear el terreno antes de que me le aparezca de sorpresa.

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