Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 986

Macarena y Mireya asintieron.

—Ceci, eres hermosa, tienes con qué exigir.

—¿Necesitas que el hombre sea mejor que tú?

Para Mireya y Macarena, Cecilia ya era increíble por sí sola.

Si elegía a un hombre más débil que ella, sería bastante aburrido.

—A mí me da igual, pero si busco a alguien muy poca cosa, me temo que a mi familia no le gustará.

Mireya recordó lo guapo que era el primo de Cecilia y lo lujosa que era la comida que le mandaba su familia; seguro tenían mucho dinero.

Si de verdad dejaba que un trepador la enamorara, su familia lo iba a colgar de las orejas.

Incluso si ella fuera la madre de Cecilia, no aceptaría que se casara con alguien así.

¿Cómo decirlo? Simplemente no estarían a la altura.

—Mejor no te cases, Ceci. Brilla por tu cuenta o búscate a alguien que te guste en serio —dijo—.

»Pero tiene que ser obediente, comprensivo y ser tu mayor apoyo.

A Macarena le parecía perfecto.

A simple vista se notaba que a Cecilia nunca le había faltado el dinero; lo que necesitaba era alguien que la cuidara y la mimara.

Igual que su papá cuando buscó a su mamá.

Su mamá no era la persona más capaz del mundo, pero le daba a su papá el mayor apoyo en casa.

No sabía de labores domésticas, pero sabía cómo organizar al personal.

—No piensen tan a futuro. —Cecilia sentía que eso no le servía por ahora.

Tenía a un prometido a prueba.

—¿Y tú, Estella? ¿Ya lo pensaste? —preguntó Cecilia. Sentía que Estella no necesariamente buscaría a un hombre.

¿Pero quién sabe cuándo le llegaría el amor?

—Quiero encontrar a alguien que me ayude a crecer profesionalmente para luchar juntos, y también alguien cuya familia no sea machista.

»Si no se puede, me quedo sola.

»No me caso ni tendré hijos.

No sonaba nada mal.

Las experiencias de Estella la hacían tomar decisiones diferentes al resto.

Cecilia pensaba que era muy madura; alguien así estaba destinada a ser la protagonista de su propia vida.

Sabía que en cuanto se independizara de su familia tóxica, le iría muy bien.

Mireya se sintió muy tentada por la oferta.

El último detalle era Estella.

—Si nos vamos todas, ¿no será mala onda dejar a Estella sola en la universidad?

A Estella le dio igual.

—Vayan ustedes, yo me quedo cuidando el cuarto.

»Me metí a un grupo de estudiantes de mi estado y ya decidí que voy a trabajar de medio tiempo en este puente.

Estella no podía darse el lujo de relajarse como sus tres compañeras.

Tenía que estudiar y trabajar para pagar sus gastos, ¿si no, cómo iba a sobrevivir después?

Además...

Ayer su mamá tuvo el descaro de llamarla para pedirle dinero.

Le dijo que su hermanito necesitaba comprar útiles y pagar clases de regularización, que como le iba mal en la escuela, requerían gastar más.

Al negarse, su madre la insultó horrible por teléfono.

Estella prefirió guardarse todo eso y no contarles a sus compañeras.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana